viernes, 28 de agosto de 2009
martes, 25 de agosto de 2009
Oremos por los sacerdotes

Señor nuestro Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote, mira siempre con amor y misericordia a todos los sacerdotes, tus elegidos y consagrados. Recuerda que son seres frágiles como todos los humanos. Renueva en sus almas la gracia que recibieron por la imposición de las manos para que el infierno no prevalezca contra ellos y nunca hagan cosa alguna que desdiga de su vocación sublime.
Te encomendamos a nuestros sacerdotes; que con su palabra y ejemplo nos hagan buenos cristianos y nos lleven al cielo. Particularmente, te encomendamos a los sacerdotes que están cerca de nosotros, a los que nos bautizaron, a los que nos absuelven de nuestros pecados, a los que nos alimentan con tu Cuerpo y con tu Sangre e iluminan nuestra vida con las verdades de la fe.
¡Oh Jesús!, los encomendamos a todos en el regazo de tu santísima Madre, que es también Madre de todos los sacerdotes; que Ella los haga sacerdotes fieles a Ti y los mantenga siempre en Tus manos.
¡Oh Jesús!, guárdalos a todos en Tú corazón y bendícelos abundantemente así en el tiempo como en la eternidad. Amén.
¿Qué es la oración? Los santos dijeron...
- “La oración es un trato frecuente, solitario y amistoso con Dios, por quien el alma se siente amada” (Santa Teresa de Ávila).
- “Para mí la oración es un impulso del corazón, una sencilla mirada lanzada hacia el cielo, un grito de reconocimiento y de amor tanto desde dentro de la prueba como desde dentro de la alegría” (Santa Teresita del Niño Jesús).
- “La oración es la elevación del alma a Dios o la petición a Dios de bienes convenientes” (San Juan Damasceno).
- “La oración es una conversación o coloquio con Dios” (San Gregorio Niseno).
- “La oración es hablar con Dios” (San Juan Crisóstomo).
- “Oración es el piadoso afecto de la mente dirigido a Dios” (San Buenaventura).
- “La oración es la conversión de la mente a Dios con piadoso y humilde afecto” (San Agustín).
- “La oración es el principio y el término de la vida espiritual, en ella nos comunicamos con Dios de corazón a Corazón” (Mons. Luis Ma. Martínez).
- “La oración es la antesala del cielo. En ella se descubre Dios mismo... Aún cuando la oración es un don divino, no lo da el Espíritu Santo sino a las almas puras o purificadas” (Conchita Cabrera de Armida).
La sequedad en la oracion y como la superaron los santos
Como las sequedades de espíritu le hacían repugnante la oración y
domingo, 23 de agosto de 2009
Thomas Merton. Compartiremos aqui sus pensamientos.

Monje trapense, poeta y escritor sobre espiritualidad cristiana y monástica, que, a lo largo de su vida, se interesó por temas de mística y otras tradiciones religiosas, defendió el compromiso social y político del monje contemplativo y se relacionó, mediante una prolija correspondencia con pensadores y autores espirituales de su tiempo (1915-1968)
Que claridad en el alma en esta respuesta:
“Si quieres saber quién soy yo,
no me preguntes dónde vivo,
o lo que me gusta comer, o cómo me peino;
pregúntame, más bien, por lo que vivo,
detalladamente,
y pregúntame
si lo que pienso
es dedicarme a vivir plenamente
aquello para lo que quiero vivir.
A partir de estas dos respuestas,
puedes determinar la identidad de cualquier persona”
New York 1975 Tomas Merton
jueves, 20 de agosto de 2009
Amigo instruyete en la Verdad. Vive en la Virtud es tu patrimonio y puerta a la vida .
La adquisición de las virtudes es el único camino para ser verdaderamente libres, maduros, dueños de las propias acciones. Se comprende entonces la importancia vital del mandato de Jesús: "Sed perfectos como es perfecto vuestro Padre que está en los cielos" (Mt 5, 48). Lo que significa: haceros virtuosos, es decir, buenos, haced el bien imitando a vuestro Padre celestial.
fuente aciprensa
miércoles, 19 de agosto de 2009
Los nuevos rostros de la "cultura" de la muerte
Es necesario profundizar en nuestro conocimiento sobre el avance que ha tenido la "cultura" de la muerte durante los últimos meses. Se precisa una reflexión que ahonde en las estrategias y engaños presentes en los nuevos ataques de esta falsa "cultura". Este texto tiene ese propósito. Se trata de desenmascarar los nuevos "rostros" de la "cultura" de la muerte.
La necesidad de esa reflexión es apremiante, pues mientras más silencioso es el enemigo, más difícil es de combatir. Existe el peligro de que la conciencia, aún la de los buenos, se adormezca ante el sigilo de estas formas de atacar la vida humana, con el consecuente debilitamiento de la acción en defensa de la vida. Ello hay que impedirlo a toda costa.
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viernes 17 de julio de 2009 el Papa Benedicto XVI sufre leve fractura en la mano derecha

VATICANO, 17 Jul. 09 / 09:17 am (ACI)
Tras una accidental caída en la residencia de Las Combes en donde reposa, el Papa Benedicto XVI sufrió esta mañana una leve fractura en la mano derecha. Acompañado de su secretario particular, el Santo Padre llegó al Hospital de Aosta en donde fue atendido.
Según explica Radio Vaticana, el Pontífice tuvo que ser sometido a una pequeña operación con anestesia local. Al respecto, el Director de la Sala de Prensa, P. Federico Lombardi, señaló en un comunicado que "a raíz de una caída en su habitación, la noche pasada, el Santo Padre ha sufrido una leve fractura de la muñeca derecha".
"Sin embargo el Santo Padre ha celebrado normalmente la Santa Misa esta mañana y después de desayunar, ha sido acompañado al Hospital de Aosta, donde se ha constatado esta leve fractura y se ha procedido a inmovilizar la muñeca".
Al conocer la noticia, el Obispo de Aosta, Mons. Giuseppe Anfossi, expresó su cercanía al Papa Benedicto y dijo que "le queremos mucho, para nosotros es como un familiar, un pariente y un amigo y queremos que se cuide. Rezamos por él".
"Le deseamos sobre todo que se reponga. Quizá las vacaciones sean un buen momento para afrontar también una pequeña dificultad de salud. Deseamos que el Papa sepa que estamos a su lado, con el mayor afecto y respeto", añadió.
Información en: http://www.aciprensa.com/noticia.php?n=26149
martes, 18 de agosto de 2009
Amigo aqui tienes un examen de conciencia que te ayudara a acercarte a un sacerdote para reconciliarte con Dios y contigo mismo .
- Le doy tiempo al Señor diariamente en oración ?
- Busco amarle con todo mi corazón ?
- He estado envuelto en prácticas supersticiosas o en algo de ocultismo ?
- Busco entregarme a la palabra de Dios como lo enseña la Iglesia ?
- He recibido la Sagrada Comunión en estado de pecado mortal ?
- He dicho deliberadamente en la confesión alguna mentira o le he omitido algún pecado mortal al sacerdote ?
[2] No jurarás el Santo nombre del Señor en vano
- He usado el nombre del Señor en vano, ligeramente o descuidadamente ?
- He estado enojado con Dios ?
- Le he deseado maldad a alguna persona ?
- He insultado una persona consagrada o he abusado de algún objeto sagrado ?
[3] Asistir a Misa todos los Domingos y fiestas de guardar
- He faltado deliberadamente a la misa los Domingos o Días santos de guardar ?
- He tratado de observar el Domingo como un día de la familia y como día de descanso ?
- Hago trabajos innecesarios el día Domingo ?
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viernes, 14 de agosto de 2009
¿Qué es santificar el trabajo?
Sin embargo, la teología exige no sólo el vivir sino el reflexionar sobre lo que se vive. Cada vez he sido más consciente de que sabía reflexivamente que era santificarse en el trabajo y que era santificar a los demás con el trabajo.
¿Qué es santificar el trabajo?
Para santificar es necesario hacerlo humanamente bien, cuidando las cosas pequeñas por amor; que debe ser mucho, intenso, constante y ordenado; que lo importante era hacer el trabajo bien, no que saliera bien; que se debía hacer con rectitud de intención, sólo para agradar a Dios;... El trabajo tiene como objeto la humanización del mundo.
Pero, ¿qué es humanizar al mundo? ¿qué relación existe entre el aspecto subjetivo y objetivo del trabajo? ¿qué relación hay entre entre el trabajo y el nuevo cielo y la nueva tierra?
Ayuno y pureza corporal
Hoy mas que nunca, la penitencia, mortificación es necesaria para expiar por nuestros pecados y reparar por los del mundo entero. A través de los siglos, la humanidad siempre ha sido pecadora, pero lo reconocía y hacia penitencia por ello. Hoy no es así, se vive en pecado, no se le llama pecado sino que al contrario se vive orgulloso de ello. Se están rechazando todos los principios morales y éticos, y por ello la humanidad ha perdido la libertad interior y ha llegado a ser víctima del peor tirano: el propio "yo" y el demonio.
Su Santidad Benedicto XVI cuando era Cardenal
El ayuno como acto común y público de la Iglesia, me parece hoy tan necesario como en tiempos pasados; es un testimonio público tanto de la primacía de Dios y de los valores del espíritu como de nuestra solidaridad con todos aquellos que padecen hambre. Si no ayunamos no conseguimos librarnos de ciertos demonios de nuestro tiempo"
-Card. Ratzinger
Por eso el catecismo de la Iglesia, #2015, nos dice: "El camino de la perfección pasa por la cruz. No hay santidad sin renuncia y sin combate espiritual (2Tim 4). El progreso espiritual implica la ascesis y la mortificación que conducen gradualmente a vivir en la paz y el gozo de las bienaventuranzas."
Ayuno y Caridad
El ayuno no puede separarse de la caridad fraterna. Si un cristiano se priva de algo es para darlo a sus hermanos y dar testimonio con ello de su amor a Dios.
Pío XII (1950): "lo que sustraiga a la vanidad, el cristiano lo dará a la caridad y subvendrá misericordiosamente a la Iglesia de los pobres. Así lo hacían los fieles de la Iglesia primitiva: alimentaban las fuentes de la caridad con el ayuno y abstinencia de las cosas permitidas".
San Agustín: "tus privaciones serán fecundas si muestras largueza con otro". Las privaciones son cristianas si nos hacen crecer en santidad, en caridad y generosidad.
En las primeras comunidades cristianas cuando había un pobre entre ellos ayunaban durante dos o tres días y acostumbraban a enviarle los alimentos que tenían preparados para ellos. Podemos apreciar por que la Iglesia primitiva observaba dos días de ayuno a la semana: miércoles y viernes.
Que seria de nuestras almas sin los Sacerdotes . Gracias Dios mio por darnos Sacerdotes que cuiden nuestra alma.

"¡Oh, la dignidad venerable del sacerdote", exclamaba San Agustín, "en cuyas manos se encarna el Hijo de Dios, igual que se encarnó en el Vientre de la Virgen !"
El Santo Cura de Ars decía: " …los dedos del sacerdote que han tocado el Cuerpo adorable de Jesucristo, que se han puesto dentro del Cáliz donde estaba Su Sangre y en el Ciborio donde estaba su Cuerpo - ¿no puede ser que esos dedos sean más preciosos?"
Durante un éxtasis, la Venerable Catarina Vannini vio a los Ángeles apostarse alrededor de las manos del sacerdote durante la Misa , y sostenerse las durante la elevación de la Hostia y el Cáliz. ¡Ya nos podemos imaginar la reverencia y afecto con que esta Venerable sierva de Dios acostumbraba a besar esas manos!
La Reina Santa Eduviges asistía todas las mañanas a todas la Misas que se celebraban en la Capilla de la Corte , mostrando gratitud y reverencia hacia los sacerdotes que celebraban la Santa Misa. Tenía por costumbre ofrecerles hospitalidad, besar devotamente sus manos, asegurarse de que fueran alimentados y a que se les mostrara todo honor. Exclamaba mostrando un gran sentimiento: "¡Que Dios bendiga a quien hizo que Jesús bajara del Cielo y me Lo dió!"
San Pascual Baylon era portero en un Monasterio. Cada vez que llegaba un sacerdote, el Santo Hermano laico se arrodillaba y besaba sus dos manos reverentemente. La gente decía de el, como decían de San Francisco, que el tenia devoción por las manos consagradas de los sacerdotes. El juzgaba que esas manos tenían poder para alejar los males y para conseguir bendiciones a quien las trataba con veneración, puesto que son las manos de que Jesús hace uso.
domingo, 9 de agosto de 2009
Encomiendate a diario a San Jose Patrono de la buena muerte

| La devoción a San José ha venido en constante crecimiento a lo largo de la historia de la Iglesia. Se ha ido difundiendo y arraigando en la tradición del pueblo católico de todo el orbe. La devoción a San José va íntimamente unida a la teología que sobre él se va realizando. La teología y la devoción se acompañan y se completan mutuamente: la teología prepara e introduce a la devoción, y la devoción a su vez impulsa a profundizar y a ampliar el estudio teológico. |
| Encontramos huellas de la reflexión teológica sobre San José desde los primeros siglos del cristianismo, tanto en los Padres orientales como en los occidentales. Es así, que entre los Padres orientales que hablan de San José encontramos: En el Siglo II a San Ignacio de Antioquía, San Justino, San Ireneo. En el siglo III a Tertuliano, San Clemente de Alejandría, San Hipólito de Roma, Orígenes, Julio de África. En el siglo IV a Eusebio de Cesarea, San Efrén, San Basilio, San Cirilo de Alejandría. Y entre los Padres occidentales a San Ambrosio, San Jerónimo, San Agustín, Pedro Crisólogo, y otros. Considerando los aportes patrísticos, se puede decir que hacia mediados del siglo V ya se contaba con los elementos más característicos de la comprensión teológica y espiritual sobre San José. Durante los siglos posteriores la reflexión sobre el Santo Custodio se limitaría a comentar los escritos de los Padres de la Iglesia. Pero la llegada del siglo XII traería una mayor profundización teológica con santos como Bernardo de Claraval, Tomás de Aquino y Buenaventura. En estos primeros siglos la teología de San José se reduce principalmente al nacimiento del Señor Jesús, y a la virginidad de María, la reflexión sobre San José estaba acompañada de un cierto temor de resaltarlo demasiado. Las inquietudes básicas sobre San José se concretaban en las preguntas ¿Cuál fue realmente e históricamente la función de San José en la sagrada familia de Nazaret? ¿De qué naturaleza fue su paternidad respecto de Cristo y su matrimonio con María? Por ejemplo, ante el temor de atentar contra la virginidad de María afirmando la existencia real del matrimonio con José y María, autores como San Jerónimo lo consideraban simplemente putativo. |
Comunión espiritual o Comunión de deseo Para cuando no se puede recibir a Jesús en la Eucaristía.

Consiste en orar con fe y con amor, expresando el deseo recibir a Nuestro Señor Jesucristo en el Sacramento de la Eucaristía y pidiendo recibirlo espiritualmente.
Oración personal para comunión espiritual
Yo quisiera, Señor, recibirte con aquella pureza, humildad y devoción con que te recibió tu santísima Madre; con el espíritu y fervor de los santos.
viernes, 7 de agosto de 2009
LA SANTIDAD DE UNO BENEFICIA A TODOS
Por la «comunión de los santos», porque los cristianos estamos íntimamente vinculados los unos a los otros , el menor de nuestros actos hecho con caridad repercute en beneficio de todos. Si usamos una sencilla analogía, sucede como con un conjunto de "vasos comunicantes": el agua que se añade a un vaso se comunica a todos los que están unidos a él, y así se eleva el nivel del agua en todos. En el misterio de la comunión de los santos existe también una "ley de elevación", por la que todo cristiano que se eleva, eleva al mundo Y de modo semejante se puede decir que los pecados personales afectan a todos. Por ello afirmamos que la primera tarea social es la de ser santos.
Esta comunión entre todos los que somos de Cristo nos obliga también a hacernos responsables de los diversos dones que el Espíritu Santo reparte a cada uno para la edificación de la Iglesia , para «provecho común» . En este sentido, cada uno ha recibido del Señor uno, o cinco, o diez talentos, de los que es administrador. Esta perspectiva solidaria, que abarca bienes materiales tanto como espirituales, exige de cada uno una actitud humilde para reconocer los talentos recibidos, diligente para multiplicarlos y generosa para compartir sus frutos. La conciencia de que muchos dependen de mí, por esta mutua interdependencia existente entre todos, debe llevarme -en activa cooperación con la gracia- a exigirme según el máximo de mis capacidades y posibilidades para responder al Plan de Dios poniendo mis dones y talentos al servicio de los hermanos.
Así, pues, «la verdad sobre la comunión de los santos, que une a los creyentes con Cristo y entre sí, nos enseña lo mucho que cada uno puede ayudar a los demás -vivos o difuntos- para estar cada vez más íntimamente unidos al Padre celestial» , y participar así finalmente junto con todos los santos de la Comunión divina de Amor, por toda la eternidad.
EL RECHAZO DE LA COMUNIÓN: EL PECADO

Dios creó al ser humano para que viviera el amor y participara en la comunión eterna del Padre con el Hijo en el Espíritu Santo El hombre, haciendo mal uso de su libertad, rechazó el amoroso designio divino atentando gravemente contra su propia naturaleza y realización personal. El "no" dado a Dios es a la vez un "no" dado a sí mismo, a su profunda realidad de criatura amada por Dios e invitada a desplegarse plenamente en la comunión con Dios y con sus hermanos humanos.
DIOS RESTITUYE LA COMUNIÓN: LA RECONCILIACIÓN
A pesar de la negativa humana, Dios permanece fiel a su propósito primigenio: en el Señor Jesús, Hijo del Padre e Hijo de Santa María, reconcilia a los hombres consigo y con el don de su Espíritu realiza una nueva creación: «El Espíritu, que es artífice de comunión en el amor, crea entre los hombres una nueva fraternidad y solidaridad, reflejo verdadero del misterio de recíproca entrega y acogida propio de la Santísima Trinidad»
http://www.caminohaciadios.com/chd/77.html
La comunión de los bienes espirituales

949 En la comunidad primitiva de Jerusalén, los discípulos "acudían asiduamente a la enseñanza de los apóstoles, a la comunión, a la fracción del pan y a las oraciones" (Hch 2, 42):
La comunión en la fe. La fe de los fieles es la fe de la Iglesia recibida de los Apóstoles, tesoro de vida que se enriquece cuando se comparte.
950 La comunión de los sacramentos. “El fruto de todos los Sacramentos pertenece a todos. Porque los Sacramentos, y sobre todo el Bautismo que es como la puerta por la que los hombres entran en la Iglesia, son otros tantos vínculos sagrados que unen a todos y los ligan a Jesucristo. La comunión de los santos es la comunión de los sacramentos ... El nombre de comunión puede aplicarse a cada uno de ellos, porque cada uno de ellos nos une a Dios ... Pero este nombre es más propio de la Eucaristía que de cualquier otro, porque ella es la que lleva esta comunión a su culminación” (Catech. R. 1, 10, 24).
951 La comunión de los carismas: En la comunión de la Iglesia, el Espíritu Santo "reparte gracias especiales entre los fieles" para la edificación de la Iglesia (LG 12). Pues bien, "a cada cual se le otorga la manifestación del Espíritu para provecho común" (1 Co 12, 7).
952 “Todo lo tenían en común” (Hch 4, 32): "Todo lo que posee el verdadero cristiano debe considerarlo como un bien en común con los demás y debe estar dispuesto y ser diligente para socorrer al necesitado y la miseria del prójimo" (Catech. R. 1, 10, 27). El cristiano es un administrador de los bienes del Señor (cf. Lc 16, 1, 3).
953 La comunión de la caridad: En la "comunión de los santos" "ninguno de nosotros vive para sí mismo; como tampoco muere nadie para sí mismo" (Rm 14, 7). "Si sufre un miembro, todos los demás sufren con él. Si un miembro es honrado, todos los demás toman parte en su gozo. Ahora bien, vosotros sois el cuerpo de Cristo, y sus miembros cada uno por su parte" (1 Co 12, 26-27). "La caridad no busca su interés" (1 Co 13, 5; cf. 10, 24). El menor de nuestros actos hecho con caridad repercute en beneficio de todos, en esta solidaridad entre todos los hombres, vivos o muertos, que se funda en la comunión de los santos. Todo pecado daña a esta comunión.
http://www.made-inbet.net/archive/catechism_sp/p123a9p5_sp.htmlRecordemos acercarnos hoy primer viernes de mes acercarnos a recibir al Señor en reparacion por todos los ultrajes a su Corazon.

La difusión de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús se debe a santa Margarita de Alacoque a quien Jesús se le apareció con estas palabras: "Mira este corazón mío, que a pesar de consumirse en amor abrasador por los hombres, no recibe de los cristianos otra cosa que sacrilegio, desprecio, indiferencia e ingratitud, aún en el mismo sacramento de mi amor. Pero lo que traspasa mi Corazón más desgarradamente es que estos insultos los recibo de personas consagradas especialmente a mi servicio."
He aquí las promesas que hizo Jesús a Santa Margarita, y por medio de ella a todos los devotos de su Sagrado Corazón:
1. Les daré todas las gracias necesarias a su estado.
2. Pondré paz en sus familias.
9. Les consolaré en sus penas.
4. Seré su refugio seguro durante la vida, y, sobre todo, en la hora de la muerte.
5. Derramaré abundantes bendiciones sobre todas sus empresas.
6. Bendeciré las casas en que la imagen de mi Corazón sea expuesta y venerada.
7. Los pecadores hallarán en mi Corazón la fuente, el Océano infinito de la misericordia.
8. Las almas tibias se volverán fervorosas.
9. Las almas fervorosas se elevarán a gran perfección.
10. Daré a los sacerdotes el talento de mover los corazones más empedernidos.
11. Las personas que propaguen esta devoción tendrán su nombre escrito en mi Corazón, y jamás será borrado de El.
12. Les prometo en el exceso de mi misericordia, que mi amor todopoderoso concederá a todos aquellos que comulgaren por nueve primeros viernes consecutivos, la gracia de la perseverancia final; no morirán sin mi gracia, ni sin la recepción de los santos sacramentos. Mi Corazón será su seguro refugio en aquel momento supremo.
Las condiciones para ganar esta gracia son tres:
1. Recibir la Sagrada Comunión durante nueve primeros viernes de mes de forma consecutiva y sin ninguna interrupción.
2. Tener la intención de honrar al Sagrado Corazón de Jesús y de alcanzar la perseverancia final.
3. Ofrecer cada Sagrada Comunión como un acto de expiación por las ofensas cometidas contra el Santísimo Sacramento.
miércoles, 15 de julio de 2009
Comunion de los Santos. Frases de algunos santos .
Venimos a ser como una comunidad civil, en la que cada uno contribuye con la cuota asignada, aportando cada uno en la proporción de sus fuerzas, lo que podriamos llamar su cuota de sufrimientos. La medida total de sufrimientos de todos los hombres no estera colmada hasta el fin del mundo (SAN AGUSTIN, Coment. sobre el Salmo 61).
De la misma manera que en un cuerpo natural la actividad de cada miembro repercute en beneficio de todo el conjunto, así también ocurre con el cuerpo espiritual que es la Iglesia: como todos los fieles forman un solo cuerpo, el bien producido por uno se comunica a los demás (SANTO TOMAS, Sobre el Credo,1. c. ,99).
A menudo es la intercesión de los santos lo que nos alcanza el perdon de nuestros pecados (CASIANO, Colaciones,20).
Hijo: ¡que bien viviste la Comunion de los Santos, cuando me escribias: "ayer "senti" que pedia usted por mi"! (J. ESCRIVA DE BALAGUER, Camino, n. 546).
Hacemos oraciones comunes intensas por nosotros mismos. . . y por todos los demás que se hallan en todas partes (SAN JUSTINO, Apología la,65).
La necesidad nos obliga a rogar por nosotros mismos, y la caridad fraterna a pedir por los demás. Es mas aceptable a Dios la oración recomendada por la caridad que la que es impulsada por la necesidad (SAN JUAN CRISOSTOMO, en Catena Aurea, volt l, p. 354).
Condiciones que debemos tener presentes al momento de ir a comulgar con el Señor.

Si hay pecado mortal, hay que arrepentirse y confesarse antes de comulgar. Mejor es quedarse sin comulgar que comulgar indignamente y pecar más gravemente con una comunión así.
¿Hay otras condiciones para comulgar?
Sí. El ayuno eucarístico. Consiste en no haber comido, ni bebido nada, salvo agua o alguna medicina indispensable, 1 hora antes de comulgar.
NOTA: Chicle no es agua: es comida, pues es una sustancia que se ingiere al masticar. Así que el chicle hay que dejarlo 1 hora antes de comulgar. Y, aunque no se vaya a comulgar, por respeto al milagro tan grande que está sucediendo en la Misa, no se debe estar comiendo chicle.
Otra condición es el vestido. Para comulgar y estar presente en Misa hay que estar vestido decentemente: sin escotes, ni faldas muy cortas, ni pantalones demasiado ajustados, etc.
¿Qué hacer antes y después de la Comunión?
Dándonos cuenta del significado de este misterio tan grande y tan inmerecido de nuestra parte, debemos tratar de prepararnos bien antes de comulgar.
Antes de comulgar, pedirle perdón a Dios por las faltas veniales que hayamos cometido, para poder recibirlo lo menos indignamente posible. Y darle gracias por el privilegio de estar allí con El y de recibirlo.
Después de comulgar podemos hacer actos de agradecimiento y de amor a Jesús por este regalo tan grande que es recibirlo, por haberse entregado por nosotros en la Cruz para salvarnos del pecado y de la muerte eterna.
¿Qué es lo más importante que sucede en la Santa Misa?
Lo central de la Misa es esto: que se hace presente el sacrificio de Cristo en la Cruz. En la Santa Misa se borran el tiempo y el espacio, aunque no nos demos cuenta. Y, cuando estamos en Misa, estamos en el Calvario y en la Ultima Cena. Cristo, el Salvador prometido en el Paraíso, muere por nosotros para darnos Vida Eterna.
. ¿Qué aplicaciones prácticas podemos darle al significado de la Misa para nuestras vidas?
* Asistir a Misa todos los Domingos. Es lo mínimo que nos requiere la Iglesia para aprovechar lo que Dios nos quiere dar en cada Santa Misa.
* Cuando estemos en Misa, pedir al Señor que podamos apreciar todo su significado y todo lo que El nos da con su Sacrificio en la Cruz, hecho presente en cada Misa.
* Comulgar con frecuencia, cada vez que vayamos a Misa. Pero comulgar bien preparados: sin tener pecado mortal que haya matado la Gracia, o sea, la Vida de Dios en nosotros.
¿Cuándo recibimos la Gracia Santificante, y como se aumenta?y mas acerca de la gracia
En el Bautismo.
* ¿Cómo se aumenta la Gracia Santificante?
Con los Sacramentos: Confesión y Comunión.
Con la oración.
Con la lectura y reflexión de la Palabra de Dios.
Con la aceptación cristiana del sufrimiento.
Con las buenas obras:
Amor a Dios: Dios primero que todo
Amor al prójimo: ayudarlo, servirlo,
perdonarlo
Estudio de las cosas de Dios
Evangelizando: llevando el mensaje de
Cristo
* ¿Cómo disminuye la Gracia Santificante?
Con los pecado veniales se debilita la Gracia.
* ¿Cómo se pierde la Gracia Santificante?
Con el pecado mortal, el cual expulsa a Dios de nuestra alma y nos separamos de El.
* ¿Cómo se restaura la Gracia Santificante?
Con la Confesión, comenzando con el arrepentimiento, pero cumpliendo las otras condiciones de la Confesión. ¿Cuáles son? Examen de conciencia, arrepentimiento, propósito de enmienda, confesión ante el Sacerdote y cumplir la penitencia.
¿Qué es el alma?
Los seres humanos pensamos y podemos tomar decisiones. Eso es el alma: entendimiento para pensar y voluntad dotada de libertad para optar por una cosa u otra, y por el bien o por el mal.
* Pero los seres humanos tenemos la posibilidad de tener una vida que nos eleva aún más. ¿Cuál es esa vida?
Es la Vida de Dios en nosotros. Eso se llama Gracia.
* ¿Cuándo se pierde la Vida Espiritual, la Vida de Dios, la Gracia?
Al pecar gravemente, al cometer un pecado mortal, se muere la vida espiritual, se pierde la gracia, perdemos la Vida de Dios.
| Memorización Cita y texto: Jn. 15, 5-6: “Yo soy la vid y ustedes las ramas. El que permanece en Mí y Yo en él, ése da mucho fruto, pero sin Mí no pueden hacer nada. Al que no permanece en Mí lo tiran y se seca, como a las ramas, que las amontonan, se echan al fuego y se queman”. |
Santos niños


Invoquemos a los santos niños ellos viven en la Gloria y son nuestros intercesores.En los vinculos pueden leer sus historias.

Santo Domingo Savio ruega por nosotros
Beata Laura Vicuña ruega por nosotros
Santa Maria Goretti ruega por nosotros
Santos Justo y Pastor rueguen por nosotros
/santos/domingo_savio.htm
http://corazones.org/santos/maria_goretti.htm
http://www.corazones.org/santos/laura_vicuna.htm
.www.devocionario.com/santos/justo_pastor_ ·
Los que no están en gracia de Dios, ¿participan de la Comunión de los Santos?
Los que no están en gracia de Dios participan de la Comunión de los santos solamente en cuanto pueden alcanzar algunos beneficios del Señor y sobre todo, la gracia de la conversión.
martes, 14 de julio de 2009
Nuestro Dios
Nuestro Dios no nos pierde de vista, como una madre que está vigilando al hijito que da los primeros pasos. «Abraham, dice el Señor, anda en mi presencia y la hallarás en todas partes». «¡Dios mio!, exclama Moisés, servios mostrarme vuestra faz: con ello tendré cuanto puedo desear» (Ex 23, 13). Cuán consolado queda un cristiano, al pensar que Dios le ve, que es testigo de sus penalidades y de sus combates, que tiene a Dios de su parte.
Santo Cura de Ars
Sermón sobre el Corpus Christ
lunes, 13 de julio de 2009
San Juan de la Cruz.Doctor de la Iglesia, Lee algunos escritos aqui
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sábado, 11 de julio de 2009
Sobre el amor propio y los perjuicios que causa en el alma
"Cuando uno se ha vencido o ha ejecutado alguna buena acción, se siente cierta complacencia y satisfacción que lo estropea todo, y nos lo hace perder todo, si no ponemos mucho cuidado. ¡Qué desgracia cuando, después de haber hecho algunos sacrificios, alguna auto-negación de actitudes o palabras o cualquier otra cosa, terminamos complaciéndonos en nosotras mismas! Pero mirad: si no se puede nunca, o rara vez, hacer el bien sin que nos quede alguna satisfacción, esto no es malo; la que echa a perder todo es el entretenerse y complacerse en ello.
Y ¿qué hacer entonces? Hay que ahuyentar y aniquilar todos los pensamientos de complacencia y vana satisfacción, humillarse y procurar su desprecio, dar a Dios la gloria de todo y reconocer que nada podemos por nosotras mismas. O sea que no se debe buscar más que la gloria de Dios en todas las cosas y no hacer nada sino para complacerle."Santa Juana Chantal
San Benito de Nursia Fiesta: 11 de julio
480-547Abad, Patrón de Europa y Patriarca del monasticismo occidental.
Lema: "Ora y Labora", representado emblemáticamente por el arado y la cruz.
Etimología: Benito: "bendecido"
No antepongan nada absolutamente a Cristo -de su regla de vida
San Benito nació de familia rica en Nursia, región de Umbría, Italia, en el año 480. Su hermana gemela, Escolástica, también alcanzó la santidad.
continua en comentario 1 a 12
viernes, 10 de julio de 2009
El Papa explica por qué los católicos veneran reliquias de los santos
En la Audiencia General de hoy, celebrada en la Plaza de San Pedro, el Papa Benedicto XVI explicó, a partir de las enseñanzas de San Juan Damasceno, que los católicos veneran "las reliquias de los santos sobre la base de la convicción de que los santos cristianos, al haber participado en la resurrección de Cristo, no pueden ser considerados simplemente como ‘muertos’".
El Santo Padre dedicó su catequesis de los miércoles a San Juan Damasceno (675-749), una "figura importante en la historia de la teología bizantina" recordada sobre todo por sus tres "Discursos contra los que calumnian las santas imágenes", que fueron condenados tras su muerte por el Concilio iconoclasta de Hieria (754)".
En estos discursos "aparecen los primeros intentos teológicos de legitimar la veneración de las imágenes sagradas, vinculándolas con el misterio de la Encarnación del Hijo de Dios en el seno de la Virgen María", indicó el Papa।
continua en comentario
Santos patronos
Un santo puede ser declarado patrón de un país, diócesis o institución religiosa. También hay santos patronos de diferentes gremios y causas। Además, todos podemos elegir un santo patrón de nuestra devoción como modelo e intercesor.
SANTOS PATRONOS
| Abogados | Raimundo de Peñafort Tomás Moro |
| Actores | Juan Bosco |
| Aduaneros | Mateo |
| Agentes de Propiedad | Teresa de Ávila |
| Agricultores | Isidro el Labrador |
| Albañiles | Antonio de Padua |
| Alpinistas | Bernardo de Mentón |
| Amas de casa | Ana |
Animales domésticos | Antonio Abad |
| Anunciantes | Bernardino de Siena |
| Aprendices | Juan Bosco |
| Arquitectos | Tomas Apóstol |
| Arte | Catalina de Bolonia |
| Artilleros | Bárbara |
| Aseguradores | Nuestra Sra del Perpetuo Socorro |
| Astilleros | Cristóbal |
Atletas | |
Los santos interceden por nosotros
En virtud de que están en Cristo y gozan de sus bienes espirituales, los santos pueden interceder por nosotros. La intercesión nunca reemplaza la oración directa a Dios, quién puede conceder nuestros ruegos sin la mediación de los santos. Pero, como Padre, se complace en que sus hijos se ayuden y así participen de su amor. Dios ha querido constituirnos una gran familia, cada miembro haciendo el bien a su prójimo. Los bienes proceden de Dios pero los santos los comparten.
Los santos son modelos. Debemos imitar la virtud heroica de los santos. Ellos nos enseñan a interpretar el Evangelio evitando así acomodarlo a nuestra mediocridad y a las desviaciones de la cultura. Por ejemplo, al ver como los santos aman la Eucaristía, a la Virgen y a los pobres, podemos entender hasta donde puede llegar el amor en un corazón que se abre a la gracia. Al venerar a los santos damos gloria a Dios de quien proceden todas las gracias.
Sin duda hay quienes se desvían de una sana devoción y hasta existen personajes que son venerados popularmente al margen de la Iglesia y no son sino falsos santos. Estos errores no justifican que se descuide la auténtica devoción sino mas bien resalta la importancia de la catequesis.
La Iglesia no puede contar la cantidad de santos en el cielo
COMO SER SANTOS
El luminoso ejemplo de los santos despierta en nosotros el gran deseo de ser como ellos, felices de vivir junto a Dios, en su Luz, en la gran familia de los amigos de Dios. Ser santo significa vivir en la cercanía de Dios, vivir en su familia, y esta es la vocación de todos nosotros, confirmada con vigor por el Concilio Vaticano II.
Pero, ¿cómo podemos convertirnos en santos, amigos de Dios?. A esta pregunta se puede responder, ante todo, con un enunciado negativo: para ser santos no es necesario realizar acciones y obras extraordinarias, ni poseer carismas excepcionales. Luego viene la respuesta positiva: es necesario ante todo escuchar a Jesús y después seguirle, sin desalentarse ante las dificultades.
La experiencia de la Iglesia demuestra que toda forma de santidad, si bien sigue caminos diferentes, siempre pasa por el camino de la cruz, el camino de la renuncia a sí mismo. Las biografías de los santos describen a hombres y mujeres que, siendo dóciles a los designios divinos, afrontaron en ocasiones pruebas y sufrimientos inenarrables, persecuciones y martirios.
El ejemplo de los santos es para nosotros un aliento a seguir los mismos pasos y a experimentar la alegría de quien se fía de Dios, pues la única causa de tristeza y de infelicidad para el hombre se debe al hecho de vivir lejos de Él.
El camino que conduce a la santidad es presentado por el camino de las Bienaventuranzas. En la medida en que acogemos la propuesta [de Cristo ndr.] y le seguimos --cada uno en sus circunstancias-- también nosotros podemos participar en la bienaventuranza. Con Él lo imposible se hace posible.
Que es ser santo
Dios nos ha llamado y nos capacita a todos a ser santos: "Sean santos... porque Yo, el Señor, soy santo" (Lev 19,2; Mt 5, 48). Cristo vino al mundo para hacer posible nuestra santidad. Es por eso que en el Nuevo Testamento se le llama "santos" a los cristianos (1Cor 1, 12; Rm 1, 5; 1Pe 1, 15-16). Son santos solo si viven su fe (Apoc 21, 2.10). Los santos del cielo murieron en gracia de Dios. Su santidad comenzó en la tierra.
Los santos «han entregado su vida a la causa de nuestro Señor Jesucristo» (Hechos de los Apóstoles,15, 26).
Papa Benedicto XVI: "El santo es aquel que está tan fascinado por la belleza de Dios y por su perfecta verdad que éstas lo irán progresivamente transformando. Por esta belleza y verdad está dispuesto a renunciar a todo, también a sí mismo. Le es suficiente el amor de Dios, que experimenta y transmite en el servicio humilde y desinteresado del prójimo".
Los hombres perdimos la vida de gracia al apartarnos de Dios por el pecado, pero Jesucristo nos reconcilió con el Padre muriendo por nosotros en la Cruz. Por el bautismo recibimos los méritos de ese sacrificio de Cristo, somos liberados del pecado e injertados en Cristo para ser Hijos de Dios y participar de su santidad. San Pablo usa la palabra "santos" para referirse a los fieles que viven la nueva vida en el Espíritu Santo. (2 Cor. 13,12; Ef. 1,1)
La Iglesia es una gran familia en la que Dios es Padre, Jesús el Hermano Mayor, el Espíritu Santo es el santificador que comunica amor entre los miembros de tal manera que, aunque no los hemos visto, podemos llegar a conocer y amar mucho a los santos. Ellos nos enseñan, guían e interceden por nosotros. María es la madre de la familia santa.
Aunque Jesucristo, el Sol de Justicia, ha sido rechazado por la humanidad, el cielo de la Santa Iglesia no ha dejado de tener su luz que ilumina a quien abra su corazón. Los santos son esas personas heroicas que brillan con el Señor.
Se le llama santo a lo que está consagrado al servicio de Dios, sea persona, cosa, lugar, tiempo।
S.S. Benedicto XVI El cristiano, «ya es santo, pues el Bautismo le une a Jesús
S.S. Benedicto XVI, 1 nov, 2007: El cristiano, «ya es santo, pues el Bautismo le une a Jesús y a su misterio pascual, pero al mismo tiempo tiene que llegar a ser santo, conformándose con Él cada vez más íntimamente».
«A veces se piensa que la santidad es un privilegio reservado a unos pocos elegidos. En realidad, ¡llegar a ser santo es la tarea de cada cristiano, es más, podríamos decir, de cada hombre!».
«Todos los seres humanos están llamados a la santidad que, en última instancia, consiste en vivir como hijos de Dios, en esa “semejanza” a Él, según la cual, han sido creados»
«todos los seres humanos son hijos de Dios, y todos tienen que llegar a ser lo que son, a través del camino exigente de la libertad».
«Dios les invita a todos a formar parte de su pueblo santo. El “Camino” es Cristo, el Hijo, el Santo de Dios: nadie puede llegar al Padre si no por Él».
jueves, 9 de julio de 2009
La intercesión de los Santos
CIC 957: “Por el hecho de que los del cielo están más íntimamente unidos con Cristo, consolidan más firmemente a toda la Iglesia en la santidad… no dejan de interceder por nosotros ante el Padre. Presentan por medio del único Mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús, los méritos que adquirieron en la tierra… Su solicitud fraterna ayuda pues, mucho a nuestra debilidad.”
Dice San Bernardo Abad, en uno de sus sermones ¿De qué sirven a los santos nuestras alabanzas?'
Los santos no necesitan de nuestros honores, mas sin embargo, la veneración de su memoria redunda en provecho nuestro. Despierta en nosotros dos deseos:
1. El de gozar de su compañía, tan deseable, y de llegar a ser conciudadanos con los bienaventurados, santos, patriarcas, mártires, apóstoles, confesores, las vírgenes, para resumir, asociarnos y alegrarnos juntos en la comunión de todos los santos.
2. Que como a ellos, también a nosotros se nos manifieste Cristo, que es nuestra vida, y que nos manifestemos también nosotros con él, revestidos de gloria.
La Comunión de los Santos: Santa Teresita y el Criminal Pranzini
Santa Teresita, que entonces contaba unos catorce años de edad, con el candor y pureza de su alma, llegó a interesarse inusitadamente por Pranzini. Y queriendo ella librarle de la muerte eterna, ofreció a Dios los infinitos méritos de Jesucristo y los tesoros de la Santa Iglesia. Ella estaba persuadida de que por sí misma no lograría nada. Todo lo confiaba en el Amor y en la Misericordia de Cristo en la Cruz. Sintió un convencimiento íntimo de que Pranzini se iba a arrepentir. Mas con el fin de cobrar ánimos para proseguir en la conquista de las almas, hizo esta sencilla oración: «Dios mío, tengo la completa seguridad de que perdonáis al desdichado Pranzini: lo creería aunque no se confesase ni diese señal alguna de contrición; tanta es mí confianza en vuestra misericordia Infinita. Pero, Señor, es el primer pecador que os encomiendo; por tanto, os suplico que me concedáis tan sólo una señal de su arrepentimiento únicamente para consuelo de mi alma.»
Articulo escrito por Por Gabriel Marañon Baigorrí
Continua en comentario.
La canonización de los Santos
La canonización de los santos por parte de la Iglesia antes que nada tenemos que aclarar que no tiene propósito alguno de quitar gloria a Dios, ni compararlos con Jesucristo quien es el Santo de Dios (Mc 1,24) y plenitud de todas las virtudes, sino que estos hermanos glorifican a Dios por su santidad, confirmando que al Dios que siguieron, es Santo.
La Iglesia reconoce a santos como todos los miembros de la Iglesia (1 Co 14,33), así seamos los más pecadores, somos parte del pueblo de Dios, a quien se llama santos, pero la Iglesia hace un reconocimiento especial de esos miembros de la Iglesia que han llevado una vida recta con todas las cualidades de la santidad.
Nadie puede negar que san Pablo era pecador, pero después de conocer a Cristo fue un hombre que practicó la santidad y por eso lo llamamos “san”, así podemos decir lo mismo que el apóstol Juan, Mateo, etc. pero no solo personajes bíblicos, ha habido a través de los años, cristianos que amaron mucho a Dios, así sean laicos o dedicados al servicio de la Iglesia y por su amor a Dios les hemos reconocido como ejemplos a seguir y les hemos puesto el prefijo de “san”.
La Iglesia no hace santos, la iglesia los declara santos porque anduvieron muy cerca de Dios, quien es Todo Santo. La Iglesia no declara que tal o cual persona vivió en santidad para hacerla competir con Cristo, nadie compite con la santidad de Cristo, sino que Cristo es glorificado con la santidad de estos hermanos proclamados, pues ¿Que mejor honra podría tener el Todo Santo que alguien le haya imitado? Jesús nos invitó a seguirle y a ser santos (Mt 5,48) ¿Por qué perder esa oportunidad?
La Iglesia primitiva y la comunión de los santos
Policarpo de Esmirna antes de ser martirizado aparte de invocar a Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, invocó a los Ángeles y a los santos mártires, según Eusebio de Cesárea en su primera narración de los acontecimientos de la Iglesia, a los mártires se les daba tributo, honores y culto de homenaje, no adoración, algo que creían los judíos de ese tiempo, es decir, los judíos creían que homenajear a un mártir era darle adoración como a Cristo “Historia Eclesiástica I”.
“(Policarpo) Finalmente terminó su oración, no sin antes mencionar a todos los que durante su vida habían tenido trato con él, de los humildes al igual que de los grandes, de ilustres lo mismo que de los sencillos, así como de toda la iglesia universal extendida por todo el mundo… pero el maligno, dispuso las cosas de manera que no pudiéramos llevarnos el cuerpo (de Policarpo) aunque muchos eran los deseosos de apoderarse de su santo cuerpo. En Efecto, Nicetas (un Judío) fue a rogar al emperador para que no se nos diera el cuerpo, diciendo: no valla a ser que abandonen a su Dios crucificado y adoren a este… ignoraba que nosotros jamás podemos abandonar a Cristo, que padeció por la salvación del mundo entero de los que se salvan, él inocente, por nosotros pecadores, ni jamás daremos culto a ningún otro. Porque a él adoramos por ser hijo de Dios, mientras que a los mártires les tributamos un justo homenaje de afecto por ser discípulos imitadores del Señor… así pues, se hizo quemar el cadáver y nosotros nos llevamos sus restos, mas valiosos que las piedras preciosas y el oro, y los llevamos a un lugar adecuado. Allí nos concederá el Señor celebrar el natalicio de su martirio, reuniéndonos todos cuantos nos sea posible con júbilo y alegría”.
San Cipriano, obispo de Cartago, año 250 aprox. “De Lapsis”
15-17… Ciertamente creemos que por los meritos de los mártires y las obras de los justos tienen mucho poder delante de este juez (Jesucristo)…
COMUNION EN LAS COSAS SANTAS
Yavé, Dios de la historia, ha entrado en comunión con su Pueblo a través de la Palabra y de la Ley, con las que se comunica para sellar «su alianza» con el Pueblo. La comunión con Dios, el Santo, no es, pues, obra del hombre. No son sus ritos, ofrendas, magia, cosas o lugares sagrados los que alcanzan la comunión con Dios. Es el mismo Dios quien ha decidido romper la distancia que le separa del hombre y entrar en comunión con él, «participando, en Jesucristo, de la carne y de la sangre del hombre» (Heb 2,14).
Esta comunión de Dios, en Cristo, con nuestra carne y sangre humanas nos ha abierto el acceso a la comunión con Dios por medio de la «carne y sangre» de Jesucristo, pudiendo llegar a «ser partícipes de la naturaleza divina» (2 Pe 1,4). Pues «en la fidelidad de Dios hemos sido llamados a la comunión con su Hijo Jesucristo, Señor nuestro» (1 Cor 1,9).
Nuestro Señor Jesús puede ser designado Cristo de tres modos. El primero, en cuanto Dios, coeterno al Padre; el segundo, en cuanto, por la asunción de la carne, es Dios y Hombre; y el tercer modo es, en cuanto Cristo total en la plenitud de la Iglesia, es decir, Cabeza y Cuerpo, como «Varón perfecto» (Ef 4,13), del que somos miembros. Este tercer modo es, pues, el Cristo total según la Iglesia, es decir, Cabeza y Cuerpo, pues la Cabeza y el Cuerpo constituyen el único Cristo. Claramente lo afirma el Apóstol: «Los dos se harán una sola carne» (Gén 2,24) y precisa: «Gran sacramento es éste, lo digo respecto a Cristo y a la Iglesia» (Ef 5,31-32). Como el Esposo y la Esposa, así la Cabeza y el Cuerpo: porque «la cabeza de la mujer es el hombre» (1 Cor 11,3). Ya diga, pues, Cabeza y Cuerpo o Esposo y Esposa, entendemos una sola cosa ...La Cabeza es aquel Hombre que nació de la Virgen María... El Cuerpo de esta Cabeza es la Iglesia. No sólo la que está aquí, sino la extendida por toda la tierra; no sólo la de ahora, sino la que existió desde Abel hasta los que, mientras llega el fin del mundo, han de nacer y creer en Cristo, es decir, todo el pueblo de los santos, que pertenece a una Ciudad, la cual es el Cuerpo de Cristo, cuya Cabeza es El mismo. De ella son también conciudadanos nuestros los ángeles, con la diferencia que nosotros peregrinamos, mientras ellos esperan en la Ciudad nuestra llegada8.
Esta koinonía con Cristo se expresa en la aceptación de su Palabra, en el seguimiento de su camino por la cruz hacia el Padre, incorporándonos a su muerte para participar de su resurrección y de su gloria. Es lo que manifiesta San Pablo en tantas formas: «vivir en Cristo», «sufrir con Cristo», « crucificados con Cristo», «sepultados con Cristo», «resucitados con Cristo», «glorificados con Cristo», «Reinar con Cristo», «coherederos con Cristo», y hasta «sentados con Cristo a la derecha del Padre»". Toda la existencia cristiana es comunión de vida y de muerte, de camino y de esperanza con Cristo. La primera comunión en lo santo es, pues, «participación de la santidad de Dios», en Cristo Jesús.
La fe en Cristo nos lleva a la comunión con Cristo en la Iglesia. Cuando la fe languidece, Cristo se adormece y el cristiano, abandonado a sus fuerzas, corre el peligro de ser abatido por la tormentas de la vida, siendo arrastrado por la agitación de las tentaciones del mundo. Vivir la comunión con Cristo es no adormecerse ni dejarlo dormir. San Agustín contempla así la comunión de la Iglesia, arraigada en la fe en Cristo y en el amor fraterno. Comentando la primera carta de Juan (2,9;3,15) concluye que Cristo se duerme en quien rompe la comunión con el hermano, por el odio, quedando en las tinieblas y a merced de la agitación del mar:
A esto (1 Jn 2,9; 3,15) se refiere también aquello que habéis oído en el Evangelio: «La barca estaba en peligro y Jesús dormía» (Lc 8,23). Navegamos, en efecto, a través de un lago y no faltan ni viento ni tempestades; nuestra barca está allí y la invaden las tentaciones cotidianas de este mundo. Y, ¿cuál es la causa de esto, sino que Jesús duerme? Si Jesús no durmiera en ti, no sufrirías estas borrascas, sino que tendrías bonanza en tu interior, pues Jesús velaría contigo. Y, ¿que significa que Jesús duerme? Tu fe en Jesús se ha adormecido. Se levantan las tempestades de este lago, ves triunfar a los malvados y a los buenos que se debaten entre angustias: es la tentación, es la oleada. Y tu alma dice: Oh, Dios, ¿así es tu justicia, que los malvados triunfen y que los fieles se debatan entre angustias? Dices tú a Dios: ¿Es precisamente esta tu justicia? Y Dios te responde: ¿Esta es tu fe? ¿Son estas las cosas que te he prometido? ¿Te has hecho cristiano con el fin de triunfar en este mundo? ¿Te atormentas porque aquí triunfan los malvados, que luego serán atormentados por el diablo? ¿Por qué dices todo esto? ¿Que es lo que hace que te espanten los oleajes del lago? Que Jesús duerme, es decir, que tu fe en Jesús se ha adormecido en tu corazón. ¿Qué hacer para ser liberado? Despierta a Jesús y dile: «Maestro, estamos perdidos». La vicisitudes del lago se agitan: estamos perdidos. El se despertará, es decir, volverá a ti la fe; y, a su luz, verás que todos los éxitos que ahora alcanzan los malvados no perdurarán: de hecho, o los abandonan en vida o ellos los abandonarán cuando mueran. En cambio, lo que a ti te está prometido permanecerá para siempre. Lo que se les concede temporalmente, pronto lo perderán. Triunfan y florecen en verdad como flores de heno. «Toda carne es heno y toda su gloria como flor de heno. Secóse el heno y se cayó la flor; más la palabra del Señor permanece siempre» (Is 40,6-8; 1 Pe 1,24-25). Vuelve, pues, las espaldas a esto que cae y dirige tu mirada a lo que permanece. Si Cristo se despierta, la borrasca no agitará ya tu corazón, las olas no invadirán tu barca; porque tu fe manda a los vientos y a las olas y el peligro pasará10.
Juan, no ofrece al cristiano los éxitos del mundo, sino que nos comunica «la Palabra de vida» (1 Jn 1,1) para que participemos con él «en la comunión con el Padre y con su Hijo Jesucristo» (1,3-4)11. Esta comunión se realiza visiblemente en la Eucaristía: «La copa de bendición que bendecimos ¿no es acaso la comunión con la sangre de Cristo? Y el pan que partimos ¿no es comunión con el cuerpo de Cristo» (1 Cor 10,16-17).
La comunión de los santos, dirá J. Ratzinger, alude en primer lugar a la comunión eucarística; el cuerpo del Señor une en una Iglesia a la comunidad esparcida por todo el mundo. Consiguientemente, la palabra sanctorum no se refiere a las personas, sino a los dones santos, a lo santo que Dios concede a la Iglesia en su celebración eucarística, como auténtico lazo de unidad. La Iglesia se define, pues, por su culto litúrgico como participación en el banquete en torno al Resucitado que la congrega y la une en todo lugar.
Allí donde la comunidad se reúne y celebra a su Señor, los fieles, unidos entre sí, «comulgan con Cristo» y, al participar de vida y de su muerte, hacen pascua con El hacia el Padre. Por ello los creyentes en Cristo, reunidos en asamblea, celebran siempre el memorial del misterio pascual de Cristo y, de este modo, lo actualizan, haciéndose partícipes de él, entrando en comunión con él. Así los cristianos viven el misterio de la comunión con Dios.
Esta koinonía con Dios es don y fruto del Espíritu Santo en la Iglesia. Pablo se lo desea a los corintios, en el saludo final, con la fórmula de ayer y de hoy en la liturgia de la Iglesia: «La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo sean con vosotros» (2 Cor 13,13). A esta comunión en el Espíritu, como lo más santo, se apela Pablo en su llamada a la unidad de los filipenses (Flp 2,1).
A la Iglesia fue confiado por el Señor «el Don de Dios» (Jn 4,10; He 8,20) para que, participando de El, sus miembros sean vivificados. En ella fue depositada la comunión con Cristo, es decir, el Espíritu Santo, arra de incorrupción (Ef 1,14; 2 Cor 1,22), confirmación de nuestra fe (Col 2,7) y escala de nuestro ascenso a Dios (Gén 28,12)12.
¿Qué es la comunión de los santos?
Es la unión de todos los santos con la Cabeza de la Iglesia, que es Jesucristo, y de todos los santos entre sí. Los del cielo interceden por los demás; los de la tierra honran a los del cielo y se encomiendan a su intercesión, también oran y ofrecen sufragios por los difuntos del purgatorio, y estos también interceden a favor nuestro.
¿Qué es la comunión de los santos?
La comunión de los santos es la unión común que hay entre Jesucristo, Cabeza de la Iglesia, y sus miembros, y de éstos entre sí.
¿Quiénes son los miembros de la Iglesia?
Los miembros de la Iglesia son los santos del cielo, las almas del purgatorio y los fieles de la tierra.
Los que no están en gracia de Dios, ¿participan de la Comunión de los Santos?
Los que no están en gracia de Dios participan de la Comunión de los santos solamente en cuanto pueden alcanzar algunos beneficios del Señor y sobre todo, la gracia de la conversión
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