Amigos que pasan y dejan su huella aqui. Gracias por estar .Paz a tu corazon

Recuerda amigo cuando entras a la Casa de Dios pisas Tierra Sagrada.

La Casa de Dios es el lugar más Santo de todo el universo. Cada vez que entres ,recuerda que allí ,vive Jesús en el Sagrario y te espera con AMOR.

Vístete decorosamente, apaga tu celular y ten fe que todo lo que pidas, si eres respetuoso , piadoso en tus actitudes y posturas en el Templo, sera recibido por el Señor con agrado .

Y tu alma ya no será la misma.

Haz silencio. Busca cerrar tus ojos y quédate quieto. Dios esta en su Casa. El Amor puede hablarte íntimamente .

Mi deseo es que Dios se manifieste en ti.


Cristo Resucito, DIOS VIVE ENTRE NOSOTROS

martes, 16 de marzo de 2010

14 de marzo de 2010, segundo aniversario del fallecimiento de Chiara Lubich.


“La fuerza viva del carisma de la unidad”


“En estos días se recuerda en muchos países del mundo la figura y el pensamiento de Chiara Lubich. Dicho aniversario nos ofrece la ocasión de agradecer a Dios por el gran don que ha sido Chiara para la humanidad y de reavivar la fuerza del carisma de la unidad, que ha alcanzado a personas de culturas, tradiciones y credos diferentes.

Experimentamos día tras día que Chiara no nos ha dejado y sigue actuando, especialmente a través de la vida de nuestras comunidades, en cada rincón de la tierra, iluminando y renovando la sociedad actual”. Así se expresó María Voce, Presidente del Movimiento de los Focolares, dirigiéndose a todos los presentes en las celebraciones por el segundo aniversario.

De hecho, en estos días se están multiplicando espontáneamente las más variadas iniciativas, no sólo para recordar la figura de Chiara, sino también para presentar a tantos su herencia en el actual momento de crisis global, y de búsqueda de algo nuevo.

Momentos ecuménicos en Moscú y en Bucarest, e interreligiosos en Hong Kong (en el 40° de la llegada del Movimiento de los Focolares a esta tierra); en Jerusalén, en el Monte Sion, donde dice la tradición que Jesús rezó por la unidad, cristianos, hebreos y musulmanes participarán en una ceremonia en donde dedicarán a Chiara 8 árboles de olivo.

Manifestaciones culturales: en Roma y en Milán los Municipios patrocinarán dos congresos que contarán con la presencia de autoridades religiosas y políticas, con los títulos “Semillas de fraternidad por un mundo más unido” y “Chiara Lubich: una vida por la unidad”, 10 años después de la entrega en Campidoglio de la ciudadanía romana.

El impacto del carisma de Chiara Lubich con el mundo de la economía se profundizará en la Universidad de Reggio Emilia. De “La comunicación en la era de los nuevos medios: el estilo de Chiara Lubich” se hablará en Parma. No faltarán manifestaciones artísticas: ballet clásico y conciertos.

Numerosas las Misas, muchas presididas por obispos a las que siguen encuentros abiertos con testimonios y profundizaciones en la espiritualidad de la unidad, sobre el redescubrimiento de “Dios Amor” desde donde todo tuvo inicio. En Roma, en la Basílica de San Juan de Letrán celebrará el Arzobispo Gianfranco Ravasi, Presidente del Pontificio Consejo para la Cultura; en Milán, el Card. Dionigi Tettamanzi; en Santiago del Chile, el arzobispo Card. Francisco Javier Errázzuriz Ossa; en Estambúl, con S.E. Mons Pelatre. Así en Santo Domingo (República Dominicana) con el Card. López Rodríguez, en Hong Kong con el Card. Zen. Y todavía, para citar sólo algunas: en Spalato (Croacia), en Bucarest (Rumania), Melbourne (Australia), Salvador de Bahía e Aracaju (Brasil), en Iringa (Tanzania), Montreal (Canadá).

En los Estados Unidos, (Hyde Park, en las cercanías de New York) después de la Misa celebrada con el Arzobispo Celestino Migliore, Observador permanente de la Santa Sede ante la ONU, tendrá lugar la entrega del Premio Luminosa 2010 por la unidad.

Eventos de todo tipo – hoy son más de 400 en el mundo – que dan testimonio hasta dónde ha llegado el espíritu de la unidad, y con cual gratitud se recuerda a Chiara Lubich. “¿Cómo podemos expresar en el mejor de los modos nuestro gracias?” – Concluye su mensaje María Voce – “Vayamos adelante juntos, siguiendo su estela, viviendo el Ideal por el cual Chiara ha dado la vida: la fraternidad universal”.

sábado, 13 de marzo de 2010

Novena a San José


NOVENA A SAN JOSÉ

Por la señal de la Santa Cruz.....

Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Creador, Padre, Redentor mío, por ser Tu quien eres, bondad infinita y por que te amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberte ofendido,también me pesa porque puedes castigarme con las penas del infierno. Animado con tu divina gracia,
propongo firmemente nunca mas pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta, para el perdón de mis pecados. Amen


ORACIÓN PREPARATORIA PARA TODOS LOS DÍAS

Oh gloriosísimo Padre de Jesús, Esposo de María. Patriarca y Protector de la Santa Iglesia, a quien el Padre Eterno confió el cuidado de gobernar, regir y defender en la tierra la Sagrada Familia; protégenos también a nosotros, que pertenecemos, como fieles católicos. a la santa familia de tu Hijo que es la Iglesia, y alcánzanos los bienes necesarios de esta vida, y sobre todo los auxilios espirituales para la vida eterna. Alcánzanos especialmente estas tres gracias, la de no cometer jamás ningún pecado mortal, principalmente contra la castidad; la de un sincero amor y devoción a Jesús y María, y la de una buena muerte, recibiendo bien los últimos Sacramentos.

Pídase con fervor y confianza la gracia que se desea obtener. A continuación rezar la oración del día que corresponda.

ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS

Oh custodio y padre de Vírgenes San José a cuya fiel custodia fueron encomendadas la misma inocencia de Cristo Jesús y la Virgen de las vírgenes María; por estas dos queridísimas prendas Jesús y María, te ruego y suplico me alcances, que preservado yo de toda impureza, sirva siempre castísimamente con alma limpia, corazón puro y cuerpo casto a Jesús y a María. Amén.

Jesús, José y María, os doy mi corazón y el alma mía
Jesús, José y María, asistidme en mi última agonía.
Jesús, José y María, con Vos descanse en paz el alma mía.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

Antífona. Tenía el mismo Jesús, al empezar su vida pública, cerca de treinta años, hijo, según se pensaba de José.

V. San José, ruega por nosotros.
R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Jesucristo.

Oración. Oh Dios que con inefable providencia te dignaste escoger al bienaventurado José por Esposo de tu Madre Santísima; concédenos que, pues le veneramos como protector en la tierra, merezcamos tenerle como protector en los cielos. Oh Dios que vives y reinas en los siglos de los siglos. Amén.


1o. Día - Marzo 11

Comenzar con la oración preparatoria para todos los días.

Oh benignísimo Jesús así como consolaste a tu padre amado en las perplejidades e incertidumbres que tuvo, dudando si abandonar a tu Santísima Madre su esposa, así te suplicamos humildemente por intercesión de San José nos concedas mucha prudencia y acierto en todos los casos dudosos y angustias de nuestra vida, para que siempre acertemos con tu santísima voluntad.

Terminar con la oración final para todos los días.


2o. Día - Marzo 12

Comenzar con la oración preparatoria para todos los días.

Oh benignísimo Jesús, así como consolaste a tu padre amado en la pobreza y desamparo de Belén, con tu nacimiento, y con los cánticos de los Ángeles y visitas de los pastores, así también te suplicamos humildemente por intercesión de San José, que nos concedas llevar con paciencia nuestra pobreza y desamparo en esta vida, y que alegres nuestro espíritu con tu presencia y tu gracia, y la esperanza de la gloria.

Terminar con la oración final para todos los días.


3o. Día - Marzo 13

Comenzar con la oración preparatoria para todos los días.

Oh benignísimo Jesús, así como consolaste a tu amado padre en el doloroso misterio de la Circuncisión, recibiendo de él el dulce nombre de Jesús, así te suplicamos humildemente, por intercesión de San José, nos concedas pronunciar siempre con amor y respeto tu santísimo nombre, llevarlo en el corazón, honrarlo en la vida, y profesar con obras y palabras que tú fuiste nuestro Salvador y Jesús.

Terminar con la oración final para todos los días.


4o. Día - Marzo 14

Comenzar con la oración preparatoria para todos los días.

Oh benignísimo Jesús, así como consolaste a tu padre amado de la pena que le causó la profecía de Simeón, mostrándole el innumerable coro de los Santos, así te suplicamos humildemente, por intercesión de San José que nos concedas la gracia de ser de aquellos para quienes tu sirves, no de ruina, sino de resurrección, y que correspondamos fielmente a tu gracia para que vayamos a tu gloria.

Terminar con la oración final para todos los días


5o. Día - Marzo 15

Comenzar con la oración preparatoria para todos los días.

Oh benignísimo Jesús, así como tu amado padre te condujo de Belén a Egipto para librarte del tirano Herodes, así te suplicamos humildemente, por intercesión de San José, que nos libres de los que quieren dañar nuestras almas o nuestros cuerpos, nos des fortaleza y salvación en nuestras persecuciones, y en medio del destierro de esta vida nos protejas hasta que volemos a la patria celestial.

Terminar con la oración final para todos los días.


6o. Día - Marzo 16

Comenzar con la oración preparatoria para todos los días.

Oh benignísimo Jesús así como tu padre amado te sustentó en Nazaret, y en cambio tú le premiaste en tu santísima compañía tantos años, con tu doctrina y tu dulce conversación, así te rogamos humildemente, por intercesión de San José nos concedas el sustento espiritual de tu gracia, y de tu santa comunión, y que vivamos santa y modestamente, como tú en Nazaret.

Terminar con la oración final para todos los días.


7o. Día - Marzo 17

Comenzar con la oración preparatoria para todos los días.

Oh benignísimo Jesús, así como por seguir la voluntad de tu padre celestial permitiste que tu amado padre en la tierra padeciese el vehementísimo dolor de perderte por tres días, así te suplicamos humildemente, por intercesión de San José, que antes queramos perder todas las cosas y disgustar a cualquier amigo, que dejar de hacer tu voluntad; que jamás te perdamos a ti por el pecado mortal, o que si por desgracia te perdiésemos te hallemos mediante una buena confesión.

Terminar con la oración final para todos los días.


8o. Día - Marzo 18

Comenzar con la oración preparatoria para todos los días.

Oh benignísimo Jesús, que en la hora de su muerte consolaste a tu glorioso padre, asistiendo juntamente con tu Madre su esposa a su última agonía, te suplicamos humildemente, por intercesión de San José, que nos concedas una muerte semejante a la suya asistido de tu bondad, de tu Santísima Madre y del mismo glorioso Patriarca protector de los moribundos, pronunciando al morir vuestros santísimos nombres, Jesús, María y José.

Terminar con la oración final para todos los días.


9o. Día - Marzo 19

Comenzar con la oración preparatoria para todos los días.

Oh benignísimo Jesús, así como has elegido por medio de tu Vicario en la tierra a tu amado padre para protector de tu Santa Iglesia Católica, así te suplicamos humildemente por intercesión de San José, nos concedas el que seamos verdaderos y sinceros católicos, que profesemos sin error la fe católica, que vivamos sin miedo una vida digna de la fe que profesamos, y que jamás puedan los enemigos ni aterrarnos con persecuciones, ni con engaños seducirnos y apartamos de la única y verdadera religión que es la Católica.

Terminar con la oración final para todos los días.

martes, 9 de marzo de 2010

Los santos y la Eucaristía







lunes, 8 de marzo de 2010

Nostalgia de Francisco


Juan Pablo II en La Verna

Oh, san Francisco, estigmatizado de la Verna,
el mundo tiene nostalgia de ti,
cual icono de Jesús crucificado.
Necesita tu corazón abierto a Dios y al hombre,
tus pies descalzos y heridos,
tus manos traspasadas e implorantes.
Tiene nostalgia de tu voz débil,
pero fuerte, por el poder del Evangelio.
Ayuda, Francisco, a los hombres de hoy
a reconocer el mal del pecado
y a buscar la purificación en la penitencia.
Ayúdalos a liberarse
de las mismas estructuras de pecado
que oprimen a la sociedad de hoy.
Reaviva en la conciencia de los gobernantes
la urgencia de la paz
en las Naciones y entre los Pueblos.
Infunde en los jóvenes tu frescura de vida,
capaz de oponerse a las insidias
de las múltiples culturas de muerte.
A las víctimas de cualquier género de malicia,
comunica, Francisco,
tu gozo de saber perdonar.
A todos los crucificados por el sufrimiento,
por el hambre y la guerra,
ábreles las puertas de la esperanza.
Amén.

17 de septiembre de 1993

Santa Teresa de Lisieux, Doctora de la Iglesia

Las consecuencias del amor

Teresa del Niño Jesús, cuya fiesta celebramos el 1 de octubre, es Doctora de la infancia espiritual hecha de humildad, confianza y amor. Doctora de amor, esencia de la comunión con Dios, del valor de las cosas pequeñas y de la vida de fe

“Como el águila incita a su nidada revolando sobre los polluelos, así extendió el Señor sus alas sobre ella, la tomó y la llevó sobre sus plumas" Deuteronomio 32,11.

Cuando se mira a cierto nivel de profundidad, se aprecia el fenómeno prodigioso en la historia de la familia de Santa Teresa del Niño Jesús, de que cada uno de los Martin tiene su lugar en íntima conexión con el de los demás. Y esta historia continúa... Tres generaciones familiares han pedido a Dios un misionero. Con su oración han conseguido que Teresita fuera misionera. Abuelos, padres, hermanitas, todos constantemente se reúnen en oración para que el Señor les conceda un nieto, un hijo, un hermano, misionero. La oración se intensifica cuando viviendo en los Buissonets de Lisieux, se espera, después de cinco niñas, el nacimiento del misionero. Aún no existen, por supuesto, ecografías. Todos reunidos esperando la noticia del médico, que anuncia a la familia expectante: "Será misionera".

UNA MONJA DE CLAUSURA, PATRONA DE LAS MISIONES

En el siglo XX, en una época caracterizada por una prodigiosa transformación del mundo, una joven, que vivió durante nueve años enclaustrada en un Carmelo desconocido, cuando ya san Pío X, la había llamado «la santa más grande de los tiempos modernos», fue proclamada por Pío XI, en 1927, patrona de todas las misiones, junto con el jesuita san Francisco Javier.

De una parte es admirable el poder de la oración familiar de tres generaciones. De otra, la audacia y profecía de Pío XI, concediendo tal título a una monjita de clausura, que no salió nunca de su monasterio. Con este gesto llamó la atención de que la fe se propaga y extiende, no sólo por la actividad, sino también y fundamentalmente, por la contemplación. Juan Pablo II confirma la doctrina concediéndole el título de DOCTORA, en esta hora, aún confusa. Como Patrona de las Misiones propicia la acción evangelizadora; como Doctora, pone en orden la inteligencia y el convencimiento, resalta el criterio y cataloga los valores, es maestra. Su doctorado versa sobre el AMOR. Y eso sólo ya lleva a la sencillez, que no superficialidad, de su CAMINITO.

Santa Teresa del Niño Jesús y su "Caminito"

Se llama caminito porque prescinde de los caminos extraordinarios, y demuestra el estado de infancia ante Dios y porque es corto en cuanto renuncia a distancias que se pueden medir. No es caminito porque es el que recorren las personas imperfectas. La misión de santa Teresa del Niño Jesús será enseñar su caminito: "Presiento que voy a entrar en el descanso, pero sobre todo presiento que mi misión va a comenzar: la misión de hacer amar a Dios como yo le amo, de entregar mi caminito a las almas".

El caminito de Teresa es el primer mandamiento cumplido con toda verdad.

Tras la anestesia puedes cortar lo que quieras. El amor de Dios adormece los apetitos. Ella nos cuenta que cuando ve a su Dios mendigo de amor no lo puede resistir. El crucifijo del patio le mendiga sacrificios. Pero su amor es tan delicado que quiere ser "imitación de la humilde violeta, que derrama su aroma sin que las criaturas sepan de dónde viene el perfume. Lo ha aprendido en su Maestro y consanguíneo, San Juan de la Cruz.

Para no afligirle no llorará delante de Dios. «¿Llorar delante de Dios? No, para no entristecerle» . Por lo mismo sonreirá durante las disciplinas. Quiere coger a Jesús por el Corazón. Si un niño se echa al cuello de su madre... todo lo consigue. Y esto vale para todos, aunque fuera una gran pecadora como Magdalena o el buen ladrón.

Jesús Marti Ballester

Relato inédito de la estigmatización del padre Pío

Te asocio a mi Pasión”
ROMA, 21 de septiembre de 2008 – El padre Pío de Pietrelcina recibió los estimas en 1918 de Jesús Crucificado, quien en una aparición lo invitó a unirse en su Pasión para participar en la salvación de los hermanos, en especial de los consagrados.

Este particular se conoce gracias a la reciente apertura de los archivos del antiguo Santo Oficio de 1939 (actual Congregación para la Doctrina de la Fe), que custodian las revelaciones secretas del fraile sobre hechos y fenómenos nunca contados a nadie.

Ahora, han salido a la luz en el libro "padre Pio sotto inchiesta. L'autobiografia segreta" (padre Pío indagado. La autobiografía secreta, ndt), con prólogo de Vittorio Messori, y llevado a cabo por el sacerdote italiano Francesco Castelli, historiador para la causa de beatificación de Karol Wojtyla y profesor de Historia de la Iglesia moderna y contemporánea en el ISSR "R. Guardini" de Tarento (Italia).

Hasta hoy parecía, de hecho, que Pare Pío, por pudor o quizás por considerarse indigno de los extraordinarios carismas recibidos, no habría revelado nunca a nadie qué sucedió el día de su estigmatización.

Sólo un dato al respecto se encuentra en una carta enviada a su director espiritual, el padre Benedetto da San Marco in Lamis, cuando habla de la aparición de un "misterioso personaje", pero sin dejar traslucir otros detalles.

El libro, que ofrece por primera vez el informe íntegro redactado por monseñor Raffaello Carlo Rossi, obispo de Volterra y Visitador Apostólico enviado por el Santo Oficio para "inquirir" en secreto al padre Pío, aclara finalmente que el santo de Gargano tuvo un coloquio con Jesús crucificado.

Monseñor Rossi fue el único representante de una congregación vaticana encargado de estudiar los estigmas del padre Pío. Se pronunció favorablemente, considerando que su origen era divino, desmintiendo punto por punto las hipótesis presentadas por el padre Agostino Gemelli, que definió los estigmas como "fruto de la sugestión".

Una segunda fuente autobiográfica del padre Pío, prestada bajo juramento, se añade a su epistolario, ofreciendo las claves de lectura adecuadas para conocer la personalidad y la misión de "sacerdote asociado a la Pasión de Cristo" del fraile con los estigmas.

Llamado a responder jurando sobre el Evangelio, a brevísima distancia de cuando sucedieron los fenómenos místicos, el padre Pío revela por primera vez la identidad de aquel que le ha estigmatizado.

Es el 15 de junio de 1921, hace poco que han pasado las 17 horas, e interrogado por el obispo, el padre Pío respondió así: "El 20 de septiembre de 1918, después de la celebración de la Misa, al entretenerme para hacer la acción de gracias en el Coro, en un momento fui asaltado por un gran temblor, después volví a la calma y ví a NS (Nuestro Señor) con la postura de quien está en cruz".

"No me ha impresionado si tuviera la Cruz, lamentándose de la mala correspondencia de los hombres, especialmente de los consagrados a Él y por ello más favorecidos".

"De aquí -continúa su relato- se manifestaba que él sufría y que deseaba asociar a las almas a su Pasión. Me invitaba a compenetrarme con sus dolores y a meditarlos: al mismo tiempo, a ocuparme en la salud de los hermanos. Seguidamente me sentí lleno de compasión por los dolores del Señor y le preguntaba qué podía hacer".

"Oí esta voz: 'Te asocio a mi Pasión'. Y acto seguido, desaparecida la visión, volví en mí, recobré la razón y ví estos signos aquí, de los que goteaba sangre. Antes no tenía nada".

El padre Pío revela por tanto que la estigmatización no fue el resultado de una petición suya sino una invitación del Señor, que lamentándose de la ingratitud de los hombres, particularmente de los consagrados, le hacía destinatario de una misión, como culmen de un camino de preparación interior y mística.

Por otro lado, explica el autor del libro, "el tema de la mala correspondencia de los hombres, particularmente de aquellos que habían sido más favorecidos por Dios, no es nuevo en las revelaciones privadas del capuchino".

De hecho, el padre Pío relató que en una aparición, sucedida el 7 de abril de 1913, Jesús, con "una gran expresión de disgusto en el rostro" mirando a una multitud de sacerdotes, le dijo: "Yo estaré por causa de las almas más beneficiadas por mí, en agonía hasta el fin del mundo".

Entrevistado por ZENIT, Francesco Castelli afirma que "hay un aspecto decisivo en el hecho de que no hubiera una petición de los estigmas por parte del padre Pío. Esto nos da a entender la libertad y la humildad del Capuchino, que no mostraba absolutamente ningún interés en mostrar las heridas".

"La humildad del padre Pío se trasluce también en su reacción, al recobrar los sentidos. Los signos de la Pasión marcados en su carne -subraya el historiador-. Una vez concluida la escena mística, no habla de ella. No hace ningún comentario".

De las conversaciones, de su correspondencia, de los testigos interrogados por monseñor Rossi e incluso de su informe se desprende el hecho de que el padre Pío sentía disgusto por los signos de la Pasión, que intentaba esconderlos y que sufría por tener que mostrarlos por las continuas peticiones del visitador apostólico.

La herida del costado y la sexta llaga del patibulum crucis

El libro refiere además las conclusiones de monseñor Rossi a los reconocimientos realizados sobre los estigmas del padre Pío, efectuados personalmente por él, y de los que se tenía noticia solo en parte, y que aporta grandes novedades, especialmente en lo que respecta a la morfología de la herida del costado y la presunta sexta llaga de la espalda.

En su informe, el Visitador revela que las heridas del padre Pío no supuraban, no se cerraban, no cicatrizaban. Permanecían inexplicablemente abiertas y sangrantes, a pesar de que el fraile había dejado de untarlas con tintura de yodo para intentar contener la sangre.

"La descripción de monseñor Rossi sobre el estigma del costado -afirma Castelli a Zenit- es decididamente diferente a las de quienes le han precedido y de los que le han seguido. No se le presenta como una cruz inclinada o incluso oblicua, sino como una "mancha triangular", y por tanto de contornos definidos".

En el acta del examen, el obispo de Volterra, contrariamente a lo que revelan otros médicos, sostiene que "no hay aperturas, cortes o heridas" y que en tal caso "se puede suponer legítimamente que la sangre salga por exudación", es decir -explica Castelli- que se tratara de "material sanguíneo que ha salido afuera por una forma de hiper-permeabilidad de las paredes de los vasos".

"Esto testifica a favor de su autenticidad -explica el historiador- porque el ácido fénico, que según algunos habría sido utilizado por el padre Pío para producirse las llagas, una vez aplicado acaba por consumir los tejidos inflamando las zonas circundantes".

"Es difícil pensar que el padre Pío hubiese estado en grado de producirse estas heridas de bordes netos durante 60 años y de forma constante", comenta Castelli.

"Además, de las llagas se desprendía un perfume intenso de violeta en lugar del olor fétido causado las más de las veces por procesos degenerativos o por la necrosis de los tejidos, o por la presencia de infecciones".

Otro elemento digno de mención es el hecho de que el padre Pío confesara abiertamente no tener otros signos visibles de la Pasión fuera de los de las manos, los pies y el costado, excluyendo la existencia de una llaga a la altura del hombro donde Jesús llevaba la cruz, de la que habla una oración atribuida a san Bernardo.

Antes de entonces, en cambio, se habían hecho hipótesis sobre su existencia, especialmente sobre la base de las revelaciones al respecto del cardenal Andrzej Maria Deskur, quien en una entrevista había hablado sobre un encuentro en San Giovanni Rotondo, en abril de 1948, entre el entonces sacerdote Karol Wojtyla y el fraile estigmatizado.

Según Castelli, "esta revelación fija ahora en el año 1921 el límite antes del cual no se puede subir al atribuir al padre Pío la existencia de cualquier otro signo de la Pasión".
Mirko Testa
ZENIT.org

Las cenizas del inicio de la cuaresma. Thomas Merton

“La cruz de cenizas, trazada en la frente de cada cristiano, no es solo un recordatorio de muerte, sino, de modo inevitable (aunque tácito), una prenda de resurrección. Las cenizas del cristiano ya no son meras cenizas. El cuerpo de un cristiano es un templo del Espíritu Santo, y aunque le sea fatal ver la muerte, volverá otra vez a la vida en gloria. La cruz, con que las cenizas se disponen sobre nosotros, es el signo de la victoria de Cristo sobre la muerte.Las cenizas de este miércoles no son meramente un signo de muerte, sino una promesa de vida para los que hacen penitencia. Y sin embargo, las cenizas son claramente una invitación a la penitencia, al ayuno y a la compunción.De ahí el carácter aparentemente paradójico de la liturgia del Miércoles de Ceniza. El evangelio nos invita a evitar los signos exteriores de dolor, y cuando ayunemos, a perfumarnos la cabeza y lavarnos la cara. Pero recibimos un unto de ceniza en la cabeza. Debe haber dolor en este día de alegría. Es un día en que el dolor y la alegría van de la mano: pues tal es el significado de la compunción, una tristeza que traspasa, que libera, que da esperanza y por tanto alegría.Sólo el desgarro interior, la ruptura del corazón, produce esa alegría. Deja salir nuestros pecados, y deja entrar el limpio aire de la primavera de Dios, la luz del sol de los días que avanzan hacia Pascua”.
Thomas Merton.
extraido del blog Amigos de Thomas Merton

domingo, 7 de marzo de 2010

Santo Domingo Savio vision o sueño?

El recuerdo de Domingo permaneció siempre vivo entre sus familiares y amigos. Más que pedir por él, se encomendaban a su intercesión, convencidos como estaban, de que gozaba de la visión beatífica.

Carlos Savio, padre de Domingo, cuenta con sencillez, cómo Dios quiso consolarlo con una visión misteriosa.

Una noche en que no podía conciliar el sueño, vio que el techo se abría y aparecía Domingo radiante de luz. Fuera de sí, Carlos exclama:

-¿Cómo estás, dónde te encuentras?

-Papá, -responde una voz celestial- estoy feliz en el Paraíso.

Todo fue cosa de un momento. Al desaparecer la visión reinó nuevamente la oscuridad en aquella habitación.

Carlos consideró aquello como una gracia especial.

Más aleccionador fue el sueño que tuvo Don Bosco, la noche del 6 de diciembre de 1876.

Don Bosco se encontraba en el Colegio de Lanzo. En medio de hermosos jardines y mientras contemplaba ricos y magníficos edificios, oye la música más grata que pudiera imaginarse, como cien mil instrumentos y un coro infinito de voces, una alegría inusitada en todos los rostros. De repente una turba inmensa de jóvenes se dirige hacia él. A la cabeza de todos viene Domingo Savio. Le siguen sacerdotes, clérigos y jóvenes.

Domingo se detiene cerca de Don Bosco. Reina completo silencio. Domingo hermosísimo, lleno de luz, con una túnica larga que llega hasta los pies, entretejida en oro y decorada con diamantes. Un ancho cinturón rojo ciñe su cuerpo. Un brillante collar de luz vivísima adorna su cuello.

Don Bosco tiembla emocionado. Pero Domingo rompe el silencio y obliga a Don Bosco a dejar esa actitud de reserva y de miedo. Dice Domingo:

-¿No me conoces? ¿No recuerdas el bien que me hiciste? ¿No correspondí yo a tus cuidados? ¿Por qué tienes miedo?

Don Bosco cobra ánimo y pregunta que si eso que ahora ve es el cielo.

Domingo responde:

-Estás en un sitio donde reina la alegría y la paz, pero no es el cielo. Todo, la luz, la música, el canto son cosas naturales.

-¿Podría ver un rayito de luz sobrenatural? -pregunta Don Bosco-.

-De ninguna manera, -responde Domingo-. No lo podrías resistir. Está reservado para la otra vida, cuando pases a ver directamente el rostro de Dios.

Don Bosco insiste.

-¿Podré ver, al menos, un destello de luz?

-Mira hacia allá lejos, -le dice Domingo-.

Y Don Bosco percibe un rayo de luz como una hebra de hilo tan resplandeciente y luminoso, que se ve obligado a cerrar los ojos. En ese momento, Don Bosco lanza un grito tan fuerte, que despierta al sacerdote Lemoyne, que duerme en el cuarto contiguo.

Y luego, Don Bosco se anima y continúa preguntando sobre la Iglesia, la congregación, los alumnos...

Domingo le complace y, al terminar, le ofrece un ramo de flores. Representan las virtudes que más le agradan a Dios. La rosa simboliza la caridad; la violeta, la humildad; el girasol, la obediencia; la genciana, la mortificación; las espigas, la Eucaristía; el lirio, la pureza y la siempreviva, la perseverancia. Don Bosco quiere saber algo más y pregunta a Domingo:

-¿Qué fue lo que más te consoló en el momento de la muerte?

Domingo le responde:

-Lo que más me consoló en aquella hora fue la presencia de la Madre de Dios.

-Acerca del futuro, ¿tienes algo que decirme?

-El año entrante, 1877, tendrás una gran prueba, pues seis jóvenes y dos salesianos pasarán a la eternidad. Pero, no temas, irán al Paraíso y tú tendrás otros hijos, buenos también. El Papa Pío IX morirá pronto y recibirá el premio a sus méritos.

Domingo le entrega a Don Bosco tres listas. En la primera aparecen los nombres de los "invulnerati", (no heridos) los jóvenes que siempre han conservado la amistad con Dios. En la segunda los "vulnerati", (heridos) que habían pecado gravemente, pero luego, con una acción penitencial sincera, habían regresado al estado de gracia. La tercera, la de los "lássati in via imiquitatis", los que voluntaria y obstinadamente se alejan de Dios con una vida pecaminosa. Al abrir esta lista una fetidez insoportable se esparció por todas partes y se infiltró en paredes y ropas.

Don Bosco hizo la última pregunta:

-¿Qué se goza en el cielo?

-En el cielo se goza de Dios y Dios es Infinito, -responde Domingo a la última pregunta de Don Bosco-.

Más tarde, Don Bosco narró a los salesianos y niños este sueño y todos quedaron sumamente impresionados. Los vaticinios anunciados por Domingo se cumplieron y su fama de santo se extendió por todas partes. Las gracias y favores atribuidos a su intercesión fueron tantos, que se pensó seriamente en introducir la Causa de Beatificación y Canonización.

martes, 23 de febrero de 2010

Algunas máximas espirituales


Algunas máximas espirituales del Beato Fray María Rafael


¡Sólo Dios llena el alma..., y la llena toda!

La verdadera felicidad se encuentra en Dios y solamente en Dios.

El que no tiene a Dios necesita consuelo; pero el que ama a Dios, ¿qué más consuelo?

Honrando a la Virgen, amaremos más a Jesús; poniéndonos bajo su manto, comprenderemos mejor la misericordia divina.

¡Qué grande es Dios, qué dulce es María!


ORACIÓN
Señor omnipotente
que glorificas a los humildes
y abates a los soberbios,
te suplicamos por la gloria de tu Santo Nombre
ensalces la memoria de San Rafael,
concediéndonos la gracia que te pedimos por intercesión del mismo,
que vivió y murió para glorificarte a Ti, Señor,
que con el Hijo y el Espíritu Santo vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

viernes, 12 de febrero de 2010

San Agustin y una hermosa reflexion

'El pequeño te pide con lágrimas que le coloques sobre tu caballo.

¿Le escuchas? ¿Le complaces? ¿Eres firme o complaciente? ¿Por qué te niegas? ¿Qué es lo que te mueve a ello?

Sin duda alguna, tienes buena intención: ¿Quién puede dudarlo? Guardas para él tu fortuna; pero ahora que es niño todavía, aunque llore, no le colocas sobre tu caballo.


Todo lo que posees, tu casa y lo que hay dentro de la casa, y también la tierra y lo que hay en él, lo conservas para él, y, no obstante, a pesar del lloriqueo, no pones al niño sobre el caballo.

Que llore cuanto quiera, que llore todo el día; no le escuchas, y no le escuchas por misericordia ; y en caso de complacerle, serás cruel, porque el niño no sabe aún montar; se caerá del caballo y morirá.

Pues mira, piénsalo bien; así se porta también el Señor contigo cuando le pides algo que no te conviene y no te lo concede'





San Agustín


(Serm. 21,8).

lunes, 8 de febrero de 2010

Beata Ana María Taigi (1769-1837)


Nació en Sena de Toscana. Vivió en humilde sencillez, atendiendo a un hogar pobre y con siete hijos, viéndose obligada en varias ocasiones a sostener la casa con sus labores de costura, cuando su esposo perdió su trabajo. Fue una mujer de luces extraordinarias y rodeada de maravillosos carismas y dones extraordinarios. El Cardenal Pedicini refiere a su declaración jurada acerca de los portentos que él presenció en esa mujer extraordinaria, y que pueden ser consultados en el proceso de su beatificación. Dice el citado Cardenal que Ana María Taigi veía los pensamientos más secretos de las personas presentes o ausentes; los acontecimientos de los siglos pasados, y la vida que llevaban los más importantes personajes. Podría decirse que este don era omnisciente, era el conocimiento de todas las cosa en Dios, en la medida que la inteligencia humana es capaz de conocerlo en esta vida. Y agrega el Cardenal: "Me siento impotente para descubrir las maravillas de quien fui confidente durante 30 años". El decreto de beatificación la señala como: "Prodigio único en los fastos de la Santidad".

jueves, 4 de febrero de 2010

HISTORIA DEL MILAGRO EUCARÍSTICO DE CASIA, ITALIA

venerado en la Basílica Inferior del Santuario de Santa Rita..

Casia es un hermoso pueblecito anidado en las montañas de la Umbría. Este pueblo es mas conocido por su hija Santa Rita cuyo cuerpo descansa en la basílica, pero también aquí se conserva la reliquia de un insigne milagro Eucarístico que tuvo lugar en Siena, Italia, en 1330.

En la capilla del milagro, debajo del tabernáculo hay una caja de cristal con los huesos del Beato Simone Fidati, quien estuvo envuelto en el Milagro Eucarístico. El Padre Simone fue sacerdote Agustino durante la mitad del siglo 14. Era conocido a través de la Umbría como un hombre sabio y santo, a pesar de que era muy joven. Otros sacerdotes le buscaban para confesarse. Durante el tiempo que el Beato Simone estuvo asignado al monasterio Agustino de Siena, un día un sacerdote vino a el para hacerle esta extraña confesión.

Había perdido su respeto por la Eucaristía. De esto nosotros podríamos deducir que el posiblemente no creía que en la Presencia Real de Jesús en la Eucaristía. En la vida de este sacerdote no quedaba entusiasmo. Hacía las cosas por rutina y porque tenia que hacerlo, pero cada vez se desprendía mas y mas de Dios y de su congregación.

Este sacerdote recibió una llamada de un enfermo. En vez de poner la Eucaristía en el relicario para llevarla cerca de su corazón, el sacerdote tomó la Hostia e irreverentemente la puso entre las páginas del Breviario. Cuando llegó a la casa del enfermo, lo preparó para recibir la Eucaristía. Abrió el libro para tomar la Hostia y darle la comunión. Al abrir el libro, el sacerdote fue sacudido al encontrar en su lugar dos manchas redondas de sangre en las páginas, una frente a la otra. El sacerdote se fue de la casa con gran pánico, e inmediatamente buscó a Beato Simone, quien era conocido por su santidad.

Beato Simone, escucho al sacerdote contarle su pecado y el milagro, y le dio la absolución. Pero obtuvo de el las dos páginas manchadas de sangre. Una fue puesta en un tabernáculo en Perugia y la otra, con la Santa Hostia adherida fue al monasterio Agustino en Cascia.

El milagro Eucarístico ha sido venerado a través de los años en el monasterio Agustino de Cascia. Fue verificado por el Obispo de allí. Ha sido llevado en procesión solemne durante la fiesta del Cuerpo de Cristo. El Papa ha concedido indulgencias especiales a esos que veneren el Milagro Eucarístico.

En 1930, hubo un Congreso Eucarístico en Norcia, cerca de Cascia. En esta ocasión se hizo una hermosa Custodia para llevar el Milagro Eucarístico. Fue un honor del Sexto Centenario del milagro. Cuando una nueva iglesia en honor de Santa Rita fue construida, al lado del monasterio Agustino, se construyo una capilla especial para el Milagro Eucarístico.

A este milagro se le atribuye un fenómeno muy extraño. ¿O podría ser un milagro dentro de un milagro? A través de los años las personas empezaron a notar un cambio en la pagina con la mancha de sangre. Un rostro comenzó a aparecer en la página. Es casi como si un color mas oscuro apareciera en ciertas partes de la página. Hay algunos que ven el rostro de Cristo. Cuando el sacerdote en el santuario abre el tabernáculo para mostrar a los fieles el Milagro Eucarístico, se pone sus vestimentas. Cuando trae la Custodia al Altar, pone una linterna detrás de la página para mostrar el rostro. Es un perfil perfectamente formado de un hombre con barba y bigote.

El milagro Eucarístico ha sido venerado durante siglos por los fieles y su culto promovido por los Sumos Pontífices con la concesión de especiales e importantes indulgencias, como la de la Porciúncula, que le fue decretada por el Papa Bonifacio IX en 1401. El prodigio es conmemorado de forma especial en la fiesta del Corpus Christi en que se lleva la reliquia en solemnemente procesión.

El amor a los enemigos

Cuentan que los monjes ortodoxos del monte Athos cifran toda su vida, y su madurez espiritual, en dos principios: la humildad profunda y el amor a los enemigos. Y los Padres del desierto recordaban una y otra vez a sus discípulos que, para avanzar y crecer, se necesitan dos actitudes: saber dar gracias y perdonar de corazón a los demás.

jueves, 28 de enero de 2010

Santo Tomás de Aquino , Psicólogo

La actividad correspondiente a lo que en nuestros días se denomina Psicología fue desarrollada en modo eminente, aunque por supuesto diferente en su contexto, modalidad, resultados y objetivos, por Santo Tomás de Aquino en su dimensión de “humanista”.


La actividad correspondiente a lo que en nuestros días se denomina Psicología
fue desarrollada en modo eminente, aunque por supuesto diferente en su contexto, modalidad, resultados y objetivos, por Santo Tomás de Aquino en su dimensión de “humanista”.

La afirmación que acabamos de formular contiene una tesis de la mayor importancia. En efecto, envuelve una gran cantidad de datos especulativos y valorativos acerca de su pensamiento y de nuestra situación actual, así como, en parte un proyecto de acción cultural.


El casi instintivo rechazo que produce en algunos la aserción arriba consignada, por otra parte, no es independiente de los factores más profundos que determinan el desarrollo de la honda crisis en la que se encuentra la cultura cristiana y católica. En efecto, muchos ven aquí, con razón, un punto en el que se dividen las aguas respecto de la relación del cristianismo con la cultura moderna. Muchos, además, no quieren sacar las consecuencias que derivan en términos de combate cultural de admitir que Santo Tomás se refiere a la cosa misma a la que también se refieren Freud, Jung, Adle, Frankl.


La admisión de esta verdad, para muchos, equivale a la renuncia a navegar en el río que arrastra la cultura contemporánea; y a ello no están dispuestos. Freud, sin embargo, para reducirnos sólo al más influyente de los psicólogos, sabía muy bien que él intentaba dar otra explicación a lo mismo que toda la más genuina tradición cristiana había declarado desde la fe.

La renuencia a admitirlo por parte de los teólogos, filósofos, y psicólogos que se consideran católicos, además de su superficial conocimiento de la doctrina de Freud y de otros psicólogos clásico, manifiesta su falta de claridad epistemológica y eventualmente su debilidad profunda para extraer a fondo las consecuencias de su fe. En efecto, como nos enseña el Concilio Vaticano II, en realidad el misterio del hombre solamente encuentra verdadera luz en el misterio del Verbo encarnado (2) Y no se trata simplemente de aquello de lo que se ocupa la antropología filosófica, sin o muy especialmente de la condición concreta del hombre al que Cristo vino a salvar.


De esa condición concreta, a sus últimos niveles de profundidad, tara Freud, y también Santo Tomás. Naturalmente, uno desde su ateísmo nietzscheano, y el otro desde la luz de la Escritura divina y de la Razón natural.


continua en comentario

Escritores, siquiatras, filósofos Ateos convertidos al Cristianismo.

Autor: P. Ángel Peña | Fuente: Libro ateos y Judíos Convertidos.
Escritores, siquiatras, filósofos Ateos convertidos al Cristianismo.
Svetlana Stalin, Sergio Peña, Sandra Elam, Janne Haaland, tocados por la gracia de Dios, dejan todo y siguen a Cristo en la fe católica.



SVETLANA STALIN, conocida escritora, hija del famoso dictador comunista
Joseph Stalin. Su testimonio lo ha publicado en Lettera del Foyer en 1995. dice: Los
primeros 36 años de mi vida los pasé en el Estado ateo de Rusia. De Dios no se
hablaba. Mi abuela materna, Olga Allilouieva, sí nos hablaba de Dios: de ella escuché
por primera vez las palabras alma y Dios. En una ocasión, cuando mi hijo tenía 18
años, enfermó. No quería ir al hospital, a pesar de la insistencia del doctor. Por
primera vez en mi vida, a los 36 años, pedí a Dios que lo curara.

Después de su curación, un sentimiento intenso de la presencia de Dios me
invadió... Dios me hizo conocer al sacerdote más maravilloso que podía encontrar, al
Padre Nicolás Goloubtzov. Yo tenía necesidad de ser instruida sobre los dogmas
fundamentales del cristianismo y fui bautizada el 20 de mayo de 1962 en la fe ortodoxa.
Conocí a los católicos en Suiza, cinco años después de mi bautismo en la Iglesia
ortodoxa rusa. Después me trasladé a USA y me casé. Pero pronto vino la turbación y
la amargura y todo terminó en la separación conyugal... Durante estos años, mi vida
religiosa estaba confusa como todo el resto. Me encontraba frente a un cristianismo
americano múltiple. Cada denominación me invitaba. Busqué también en la Ortodoxia
la solución de mi búsqueda personal. Las respuestas a mis interrogantes me parecían
demasiado abstractas.

Un día recibí la carta de un sacerdote católico italiano de Pennsylvania, el
Padre Garvolino, que me invitó a visitar el santuario de Fátima, en Portugal, con
ocasión de los 70 años de las apariciones. De momento no fue posible, pero nuestra
correspondencia y amistad duró más de 20 años y me enseñó muchas cosas... En 1976
encontré en California una pareja de católicos, Rose y Michael Ginciracusa. Viví dos
años con ellos. Su piedad discreta y su solicitud por mí y mi hija me conmovieron
profundamente. En 1982 viajamos a Inglaterra para que mi hija recibiera allí una
buena educación europea. Mis contactos con los católicos continuaron siempre
alentadores, y me permitieron acercarme cada vez más a la Iglesia Católica. Y así, en
un frío día de diciembre, me brotó naturalísima la decisión esperada largo tiempo de
entrar en la Iglesia católica, mientras vivía en Cambridge, Inglaterra. Los años de mi
conversión han sido plenos de felicidad. En la Iglesia ortodoxa oriental una confesión
raramente es escuchada; generalmente, una vez al año por Pascua y sin la discreción
que permite el confesionario. Ahora la Eucaristía se ha hecho para mí, viva y
necesaria.

El amor a la Virgen María ha crecido. Yo creía que era cosa de campesinos
iletrados como mi abuela Georgiana. Me desengañé, cuando me encontré sola y sin
sustento. ¿Quién otro podía ser mi abogado, sino la Madre de Jesús? Ella se me hizo
cercana. Ella, a quien todas las generaciones llaman Bienaventurada entre todas las
mujeres 58.



SERGIO PEÑA Y LILLO es un siquiatra chileno, autor de muchos libros, que se
convirtió en 1970, y ha escrito el relato de su conversión en su libro. En el Corazón de
Cristo. Nos dice así:

Nací en un hogar católico, pero me convertí en agnóstico y librepensador...
Pasé brevemente por el partido comunista... Experimenté con drogas y comencé una
búsqueda obsesionada por lo sagrado. Leí con pasión los autores esotéricos y
herméticos del ocultismo occidental, la metafísica china, los arcanos del tarot y el
budismo Zen. Pero me faltaba algo que no sabía ni lograba precisar72.

Estando una tarde, que jamás olvidaré, en mi oficina privada de la clínica
siquiátrica universitaria, me puse a leer casi por mera curiosidad los Evangelios. En
Mateo me enfrenté, podría decir de improviso y a quemarropa, con el pasaje que iba a
ser decisivo para el resto de mi vida, la vocación del propio Mateo. Al leer SÍGUEME,
sentí una brusca sacudida. Me quedé como petrificado en el SÍGUEME. Era la alegría
emocionante de un reencuentro largo tiempo anhelado. Era la irrupción repentina de lo
sobrenatural... Sollocé con la pena más hermosa y dulce de toda mi vida: un llanto que
brotaba de la raíz misma de mi ser. Como un rayo de luz, que visita de improviso las
tinieblas, todo se me hacía más claro. Tenía la sorprendente vivencia de que el Señor a
mí me decía: SÍGUEME, SÍGUEME, SÍGUEME. Se repetía la extraña voz en mi
interior, con la indescriptible certeza de que, en ese preciso instante, era a mí a quien
Jesús llamaba. ¡Era Cristo y era todo! Había sido siempre a ÉL a quien yo buscaba y
yo no lo sabía. Me arrodillé y lloré cerca de dos horas con el llanto más puro y más
sagrado que puede brotar de mí. Y repetía obsesionado en voz alta: “Eras Tú, Señor,
eras Tú...”

Como le ocurrió a Frossard, en un minuto se había trastocado el eje de mi
existencia. Había sido ateo y ahora era cristiano para el resto de mi vida. Desde
entonces hasta hoy, quedé cautivo en las redes del divino pescador... Nunca me he
vuelto a sentir solo. Siempre ha estado Él conmigo, sosteniéndome en los momentos
más duros y crueles de mi dolor y de mi prueba. Y ahora sé con indecible alegría y
gratitud que jamás me abandonará, porque el encuentro con Él es un encuentro para
siempre. Sí, Dios existe, yo también lo encontré. Sólo que no estaba donde yo suponía...
Era en lo más profundo de mí mismo, donde habitaba, en lo más íntimo y cercano, en
las entrañas de mi propio ser. Desde ese momento, todo me parecía diferente. Mi
existencia adquiría un nuevo sentido... Era un camino de amor hacia Dios73.





SANDRA ELAM dice sobre su conversión: Durante 30 años fui atea y pensaba
que los cristianos eran fanáticos, no podía comprender cómo alguien podía rechazar el
aborto o la eutanasia, Mi padre era ateo y, desde los siete años, viví sin Dios, excepto
durante unos meses en que canté en el coro de la iglesia presbiteriana.
Me casé con un católico, pero no le permití que colgara un crucifijo de la pared
de nuestra habitación. Yo despreciaba a los que creían en Dios.

Mi camino a Dios comenzó en noviembre de 1995, cuando mis dos hijos, Kevin
y Rebeca, empezaron a aprender la Biblia en una escuela cristiana. Yo también empecé
a leer la Biblia, muchas de cuyas historias desconocía. En 1997, mi esposo y mis hijos
iban a la misa católica los domingos, mientras yo me quedaba en casa. Un día decidí ir
a la iglesia protestante, a cuya escuela iban mis hijos a estudiar la Biblia y me gustaron
los sermones del pastor y la buena música. Comencé a creer en Dios, pero no a amarlo
ni a servirlo. Durante seis meses, asistí a esa iglesia protestante, pero un día el
profesor de Biblia dijo que el Espíritu Santo revela a cada uno el verdadero significado
de cada pasaje bíblico. Yo le dije: ¿cómo puede cada uno interpretar distintas cosas, si
todos están inspirados por el mismo Espíritu Santo? ¿Quién tiene la razón? Me retiré
del estudio bíblico.

Un amigo me prestó el libro Surprised by truth (Sorprendidos por la verdad) de
Patrick Madrid, que describe la conversión de varios protestantes a la Iglesia católica,
y respondía a varias de mis preguntas. Empecé a leer libros católicos y escuché
cassettes. El día de Pascua de 1998, fuimos en familia a la misa de la basílica de la
Inmaculada Concepción en Washington D.C. Por primera vez en mi vida, me di cuenta
de que la misa no era como un servicio protestante, sino el momento en el que Jesús se
hace presente en el altar, en la Eucaristía, con su cuerpo, sangre, alma y divinidad bajo
las apariencias de pan y vino.

Ahora puedo decir que, a través del estudio, llegué a conocer que Dios existía,
pero a través de la misa, llegué a convencerme del amor de Dios. La enseñanza moral
que más me costó aceptar fue la contracepción. Leí el pasaje, donde se describe el
pecado de Onán, que derramó su semilla antes de darle un hijo a Tamar. Y me
sorprendí al saber que hasta 1930 todas las iglesias cristianas habían rechazado la
contracepción, pero que ese año la Conferencia de Lambeth de la Iglesia anglicana,
había aceptado permitir los métodos anticonceptivos a los matrimonios. Y, en los años
sucesivos, todas las iglesias cristianas, menos la Iglesia católica, habían aceptado estos
métodos artificiales de control de natalidad.

Por eso, a mis 37 años, en julio de 1998, no quise usar más anticonceptivos y
comencé mi preparación para hacerme católica.
Después de dos años de estudios de la historia de la Iglesia y de la Biblia, llegué
a convencerme de que la Iglesia católica contiene la verdad revelada en plenitud y que
Jesús le dio la autoridad para dirigir la Iglesia a Pedro como obispo de Roma. El 3 de
abril de 1999, vigilia pascual, fui recibida en la una, santa, católica y apostólica
Iglesia74.

JANNE HAALAND MATLARY es noruega, doctora en filosofía y profesora de
política internacional en la Universidad de Oslo. Fue secretaria de Estado de Asuntos
Exteriores de su país durante tres años. Formó parte de la delegación vaticana en la
Conferencia mundial de la ONU sobre la mujer en Pekín y actualmente es miembro del
Consejo pontificio Justicia y Paz. Está casada y tiene cuatro hijos. Es una gran mujer,
que en su libro El amor escondido nos habla de su vida y de su conversión al
catolicismo.

A pesar de haber nacido en un ambiente cristiano luterano, desde sus primeros
años, se hizo agnóstica, rechazando toda religión y, concretamente, el cristianismo, que
le parecía apto para retrógrados. Pero, estudiando filosofía, pidió luces sobre la filosofía
de santo Tomás de Aquino a un sacerdote dominico de Oslo. Durante año y medio, fue
todas las semanas a visitarlo para hablar de santo Tomás; pero, poco a poco, se iba
sintiendo atraída hacia la cultura católica.

Un día tuvo su primer encuentro con Cristo de modo inesperado. Dice: Estaba
sentada con el dominico, en los jardines del claustro, una tarde de agosto de 1981. Le
dije que la persona de Cristo había aparecido en la escena de forma misteriosa. Nunca
había rezado y a duras penas vivía fuera de los libros. Pero, de pronto, me había
sucedido este hecho inquietante, intuí que el catolicismo no era un precioso sistema
filosófico, sino una persona que exigía derecho a estar hoy tan vivo como hace dos mil
años... De repente, empecé a interesarme por Cristo y por su vida ¿Podría ser verdad
todo lo que los cristianos creían? Ahora Cristo era como una llama que me iluminaba
de vez en cuando 75.

Esperaba con ilusión la misa del domingo, me dediqué a leer historias de
conversiones y empezaron a interesarme los escritores místicos... La cuestión de la
conversión volvía a mí continuamente, pero pensar en las reacciones negativas de una
conversión me echaron para atrás. Pensaba en mis padres, en mis compañeros de
estudio, en mis amigos y en el sentimiento general anticatólico de Noruega. Los
católicos eran vistos todavía como extraños y papistas antinoruegos 76.

El descubrimiento de que Cristo estaba presente en la Eucaristía la lleno de
alegría y dice: Yo captaba que el verdadero amor y el verdadero sentido de la vida
estaban allí escondidos, frente al tabernáculo, donde la hostia consagrada se guarda en
la iglesia... Después de un tiempo valoraba tanto la misa que empecé a anhelarla
durante toda la semana... Uno no llega a entender nunca el misterio de la presencia
real, pero se sienten sus efectos de verdad. Hay una presencia en la Iglesia para los que
quieren experimentarla 77.

A finales de 1981 vinieron mis padres a una audiencia general (con el Papa en
Roma). Me parece que fue el 2 de diciembre. Nos sentamos en primera fila en el gran
auditorio Pablo VI. El Papa se acercó a saludarnos a todos. Nos causó una gran
impresión su cariño, algo inexplicable, que nos hizo felices y que nos duró mucho
tiempo. Mi madre, agnóstica, y todavía muy escéptica sobre el catolicismo, también
sintió lo mismo. Después de aquel encuentro, quiere mucho al Papa, aunque no le
interesa demasiado su doctrina. Pero hasta hoy, veinte años después, tiene expuesta su
fotografía.

Yo me convertí aquella Pascua. Era el año 1982. Tenía 25 años... Fue el amor,
el estar enamorada, lo que en definitiva me llevó a convertirme, no una decisión
racional. Había ido de la razón a la fe o, por lo menos, a cierta fe. Ésta no era muy
sólida, pero yo amaba a la Iglesia. No sé de dónde provenía ese amor. Pero sabía que
si borraba a la Iglesia de mi vida, sería una desgraciada 78.

Después de convertirme, viví durante muchos años en lo que yo llamo estado de
cristiano dominguero. Iba a misa cada domingo y vivía el resto de la semana como si
ese domingo no tuviese nada que ver con mi vida cotidiana. Cumplía con las
obligaciones de la Iglesia y me consideraba una buena católica 79.

En 1992 fue con toda su familia a visitar la abadía benedictina de Pannonhalma,
al oeste de Hungría, donde su esposo, que es húngaro, se había educado gratis. Al llegar
el régimen comunista al país, su padre, que había sido general del ejército, fue
destituido y privado de todos sus bienes, pero los monjes lo conocían y dieron
educación gratuita a su hijo. Allí, en la abadía, ella conoció a un monje que sería su
amigo y confidente durante muchos años en su camino a Dios. Dice: Era un sabio,
mayor, aunque joven de espíritu y de mente abierta. Era un hombre lleno de alegría y
de juventud interior, pese a su avanzada edad. Este monje era una fuente de agua
viva80.

Hablé con él. Jamás pensé que la confesión funcionaría y hubiese querido
evitarla... De pronto, sucedió la cosa más asombrosa e inesperada. Me recorrió una
oleada de inmensa alegría que no se parecía a nada que me hubiese ocurrido antes. No
puedo explicarlo con palabras, pero fue un giro absoluto a mi vida como católica. Dios,
que hasta ese momento me resultaba una entidad bastante lejana, se convirtió en un
Dios personal allí y en ese momento. El brillo de aquella experiencia duró mucho
tiempo. Ahora estaba suspirando por Cristo, mi amigo. Ya no era una posibilidad
teológica, sino una realidad íntima y personal. Era la segunda vez que Cristo se me
hacía presente de forma directa. La primera fue en el jardín de los dominicos de Oslo,
con el asombro de que Cristo era una persona viva. En aquella ocasión, me quedé, no
sólo sorprendida sino asustada, pero marcó en mí una diferencia que produjo una
conversión formal. El segundo encuentro fue más fuerte. Igualmente sorprendente. Es
casi imposible describirlo. Fue un giro aún mayor81.

Este giro en su vida determinó que, a partir de ese momento, se dedicara a vivir
en unión con Cristo las 24 horas del día, a vivir en continuo amor con Jesús y a influir
en la medida de sus posibilidades en todas sus acciones como católica, sea como
miembro del partido de la Democracia cristiana a la que perteneció, y en el que era la
única católica, sea en actividades políticas o universitarias. A partir de ese día, ser
católica para ella significaba vivir para los demás y comunicarles la alegría de ser
católica.

Una vez le preguntaron a Chesterton, el gran escritor inglés, convertido al
catolicismo, por qué se había hecho católico y respondió: porque quiero ser feliz. Esto
mismo podría haber dicho ella.

Dice: Yo me hice católica, porque buscaba la verdad, pero una vez que empecé
a frecuentar la misa fui inmersa en la fuente de felicidad de la Eucaristía. Siempre
volvía por la alegría que podía encontrar allí de un modo completamente misterioso.
Me enamoré de Cristo. Sin saber cómo ni por qué me encontré enamorada82.

Janne Haaland, una enamorada de Jesús, que quiere hacer partícipe de su
felicidad y de su amor a Cristo Eucaristía a todos los que la rodean.

De primer ministro chino a sacerdote católico

Cuando murió su mujer, Lou Tseng-Tsiagn ingresó como monje benedictino en la Abadía de San Andrés.

Nacido en 1871, fue embajador de Bélgica y Rusia, ministro de asuntos exteriores y primer ministro durante un breve período de tiempo. Tiempo después visitaba, tras la II Guerra Mundial, la Bélgica ocupada por los nazis. Esta vez ataviado con un hábito de monje benedictino y como sacerdote.

(Roy Peachey/The Catholic Herald) Hace noventa años, el antiguo primer ministro y ministro de de Asuntos Exteriores chino, Lou Tseng-Tsiang, se quedó solo al rechazar la firma del Tratado de Versalles. Este desafío es hoy absolutamente desconocido, pero en aquellos días volvió a casa como un héroe. Veinte años después, el mismo hombre, realizó uno de los más extraños viajes políticos del siglo XX, haciendo frente a los desafíos de la II Guerra Mundial como monje benedictino y sacerdote en la Bélgica ocupada por los nazis.

Nacido en 1871 en el seno de una familia protestante de Shanghai, Lou fue un alumno de la escuela local de idiomas. Tras diversos estudios en Pekín, trabajó como traductor para la delegación china en Sanpetersburgo, antes de entrar a formar parte del cuerpo diplomático del país. Fue embajador en Bélgica y Rusia y, con la fundación de la República China en 1911, se hizo cargo del Ministerio de Asuntos Exteriores y poco después, por un breve periodo de tiempo, fue nombrado primer ministro.

Era el ministro de Asuntos Exteriores y encabezó la delegación china en la Conferencia de Paz de Versalles. La situación que tuvo que afrontar era extremadamente complicada. Alemania había conquistado parte de la provincia de Shandong en 1897, pero luego la perdió a manos de Japón durante la Gran Guerra. Los japoneses, que reclamaban el territorio, usaron esta circunstancia como una herramienta útil que les permitiera obtener una mayor influencia sobre el débil Gobierno chino.
Los aliados, que consideraban a Japón como su más fuerte apoyo e ignorando el hecho de que miles de trabajadores chinos habían muerto en la frontera oeste, permitieron a Japón mantener los territorios chinos que habían ocupado. Afrontando el hecho con cierta humillación diplomática, Lou rechazó firmar el tratado. Fue el único representante que lo hizo.

Del matrimonio, al monasterio

Tras la guerra, Lou fue paulatinamente alejándose de la primera línea política, dimitiendo como ministro de Asuntos Exteriores para concentrarse en la lucha contra la hambruna creciente, antes de abandonar China en 1922, para ayudar a su esposa belga, Berthe Bovy, a recuperarse de una enfermedad grave.
Como católica, Berthe nunca fue la mujer que los padres de Lou hubieran elegido para él y, como extranjera, tampoco obtuvo el apoyo de los jefes políticos de Lou. Sin embargo, Lou estaba convencido de que «nuestros espíritus y nuestros corazones estaban hechos el uno para el otro». La prueba es que su matrimonio fue una permanente fuente de felicidad para ambos.
En 1922, Berthe necesitó un periodo de recuperación en Suiza, donde Lou trabajó por un corto espacio de tiempo como delegado de las Naciones Unidas y como embajador en Suiza. Sea como fuere, la salud de su mujer no se recuperó y murió en 1926. En consecuencia, Lou decidió retirarse de la vida pública por completo y, habiéndose bautizado como católico 15 años antes, ingresó en el noviciado de la abadía de san Andrés en la nación de su mujer. Allí vivió en clausura, estudiando teología y finalmente, fue ordenado sacerdote.

Cualquier sueño de vivir el resto de sus días en la paz del monasterio fue desterrado por la irrupción de la Segunda Guerra Mundial y la ocupación nazi de Bélgica. Como quiera que aquellos hechos fueran devastadores, marcaron una nueva fase en la vida del hombre que ahora era conocido como Don Pierre Célestin.

La «vocación cristiana de China»

Cuando la abadía fue incautada por los Nazis en 1942, se desplazó a Brujas, donde empezó –de forma titubeante al principio- a compartir los frutos de sus experiencias. En 1943, a pesar del acoso de los nacional socialistas, empezó a escribir «Souvenirs et Pensées», un libro que rápidamente fue traducido al Inglés. No todos sus planteamientos políticos han resistido el paso del tiempo. Pero sus reflexiones sobre su propia vocación religiosa y sobre lo que él llamaba la «vocación cristiana de China» mantienen una honda frescura. Su espíritu ecuménico también es impactante. Lejos de suponer un problema para Lou, aseguraba que el «protestantismo ha sido para mí una fase sin la que creo que no me hubiera sido posible alcanzar el catolicismo».

De cualquier forma, en una época en la que la duda de ser plenamente católico y chino al tiempo se esparcía entre los católicos del gigante asiático, tal vez la parte más relevante del libro es aquella en la que explica cómo sus compatriotas pueden «reconocerse con problemas en una institución que, aún hoy, en su apariencia externa, latina y occidental, no expresa completamente la profunda universalidad interna».
Parte de su respuesta era litúrgica. Veinte años antes del Concilio Vaticano II, Lou pidió la introducción del chino en la liturgia. Sin embargo, apoyando tanto la continuidad como la reforma, quería ver el uso del lenguaje literario chino en la liturgia por «su profunda belleza, su vigor y elegancia».

Otra parte de su respuesta se refiere a su profunda devoción personal al Papado -una devoción basada en los conceptos de piedad filial de Confucio- realizada con recomendaciones prácticas basadas en parte en el estudio de la lengua y la cultura chinas. La crítica de Lou no era una mera teorización. En su séptima década de vida, esperaba volver a casa para ser parte del renacimiento monástico en China. Pero la incipiente guerra civil se lo impidió y murió en 1949, poco antes de la Victoria comunista.

Movido por un hondo sentido de la humildad y una profunda espiritualidad, el hombre que había rechazado firmar el Tratado de Versalles, terminó sus días como abad en Bélgica, orando con estas palabras: «En todas las naciones de la tierra, sea honrado y glorificado».

Publicado el 29 Junio 2009 - 12:44pm

miércoles, 27 de enero de 2010

Beata Marta Robin ruega por nosotros


La « Finca Robin » . Al borde de la carretera tortuosa, el letrero pasaría casi desapercibido. Sobre la llanura que domina Châteauneuf-de-Galaure, nada parece perturbar la larga respiracion del viento,mientras que la « Drôme de las colinas » extiende su velo ondulado perdiendose en el cielo. Es aqui donde vivió y trabajó Marta Robin ( toda la gente de aqui le llama : « Marta »), fallecida en 1981 a los 79 años de edad.¿ Trabajó ?; Esta hija de agricultores, poco instruida, ha pasado la mayor parte de su vida- 53 años- encamada carcomida por una encefalitis. Su experiencia mística (visiones ,ayuno prolongado, estigmas de la Pasion de Cristo...) Suscita reserva incluso entre los creyentes.

Sin embargo lo que deja detras de ella es grandioso. Páginas, millares de páginas le han sido consagradas,antes y despues de su muerte. Durante 50 años ha recibido sin parar en su casa cerca de 100.000 personas. Centenares de personas han sido transformadas por la claridad de sus palabras y la calidad de escucha . Muchos de los Fundadores de las nuevas comunidades han beneficiado de sus consejos. En el mundo entero, los católicos de todos los horizontes se inspiran de su testimonio,sin contar la irradiacion de tres establecimientos escolares de Châteauneuf y los 75 Foyers de charité extendidos en 42 países, de los cuales ella tuvo la intuicion... desde su habitacion !.

« Marta no es una mística transformandose en enferma, sí,una enferma transformada en mística. En lugar de centrarse en ella misma, se abre al mundo »,es la estimacion de una de sus cercanas Louisette Amerio. Miembro del Foyer desde hace 34 años esta septuagenaria acoge desde hace 15 años a los peregrinos que suben a la « Plaine »- de hecho, un plateau-, el dicho lugar donde se levanta la modesta finca. Aqui en medio de los mazizos floridos,y el perfume de las plantas, nada ha cambiado.Algunos trabajos de renovacion se han llevado a cabo para preservar el estado general de la casa.Los lugares se conservan tal cual Marta los ha conocido.El Obispado de Valence ha pedido al Foyer de Châteauneuf de no convertirlo en santuario, y de evitar la organizacion de peregrinaciones, con el fin de no prejuzgar el proceso de beatificacion introducido en el Vaticano.

Entre 80 y 120 visitantes se presentan espontaneamente cada día.A menudo por simple curiosidad, otros por motivos personales , como el matrimonio de quadras que se ajetrea en la region .Naturales de Eure-et-Loir en camping-car con 4 de sus 6 hijos,Emmanuel y Lucille se dan cuenta por casualidad que, en una revuelta un letrero mencionando Châteauneuf, les tiende los brazos. « Un signo ! » piensa Emmanuel,el cual se siente « muy cercano » de los Foyers de charité y de su fundadora. « Marta nos dice que cada uno puede ir hacia la vida cualquiera que sea su historia » . Sentados sobre la hierba fresca a la sombra de los àrboles que bordean la finca, François de 14 años, confirma lo que dice su padre : « Tenemos a veces la impresion de que Jesus nos abandona en las dificultades,cuando al contrario es entonces cuando mas presente està. He aqui una mujer sin importancia,que ha hecho grandes cosas ! » exclama el adolescente. « Estamos profundamente impactados por la gracia de este lugar, » añade Lucille .

Recibimos de mas en mas grupos deseosos de conocer Marta, y de descubrir aquello que les puede ayudar en la vida de cada día », afirma Louisette. Marie -Ange,miembro del Foyer desde 1945, observa por su parte : « Ocurre que los visitantes demuestren estar muy emocionados, sin esperar poder entrar en un lugar de oracion. Yo soy testigo de las alegrías y de las penas de muchos que vienen a confiarse. » En la verde Galaure,la huella de esta « querida Marta »queda indelible.Incluso en los mas jóvenes,que no la han conocido. De 30 años, sonriente,Lilian Pousse no ha dejado jamas el valle que le vió nacer.Como otros,dice haberse « apropiado » del testimonio de los antiguos : « Para mí Marta està viva.Cuando vengo a su casa,me siento un poco como en mi casa. » Y con razon : para acceder a la habitacion de Marta, hay que pasar primero por... su cocina. « Esto sorprende a mas de uno », sonríe Marie-Ange.El tic-tac del reloj , el mueble conteniendo la vasija de ceràmica,y la antigua cocina de leña donde se prepara una comidilla :los miembros del Foyer continuan viviendo en el sentido fuerte de lo que supone esta apacible vivienda .

viernes, 22 de enero de 2010

Santa Juana de Arco, virgen


Fiesta: 30 de Mayo
(1412-1431) Patrona de Francia y Doncella de Orleáns

Guiada por Dios por medio de locuciones interiores, Santa Juana conduce al ejército francés a liberar el país. Finalmente, traicionada, muere en la hoguera. Ella se mantiene siempre fiel a Jesús y la Iglesia.

Santa Juana de Arco nació en día de la Epifanía de 1412, en Domrémy, pequeño pueblecito de Champagne, a orillas de la Mosa, Francia. Su padre, Jacobo d’Arc, era un hacendado de cierta importancia, hombre bueno, frugal y un tanto huraño. La madre de Santa Juana, que amaba tiernamente a sus cinco hijos, educó a sus dos hijas en los quehaceres domésticos. Santa Juana declaró más tarde: "Sé cocer e hilar como cualquier mujer". Pero nunca aprendió a leer ni a escribir. Los vecinos de la familia, en el proceso de rehabilitación de la santa, dejaron testimonios conmovedores de la piedad y ejemplar conducta de la joven. Tanto los sacerdotes que la conocieron como sus compañeros de juegos, atestiguaron que le gustaba ir a orar a la Iglesia, que recibía con frecuencia los sacramentos, que se ocupaba de los enfermos y era particularmente bondadosa con los peregrinos, a los que más de una vez, cedió su lecho. Según uno de los testigos "era tan buena, que todo el pueblo la quería." Por lo que parece Santa Juana tuvo una infancia feliz, aunque un tanto turbada por los desastres que asolaban el país y por el constante peligro de un ataque armado sobre la población de Domrémy, situada en la frontera de Lorena. Antes de emprender su gran empresa, Santa Juana tuvo que huir, por lo menos una vez, con sus padres, a la población de Neufchatel, a trece kilómetros de distancia, para escapar de las manos de los piratas borgoñones que saquearon Domrémy.

lunes, 18 de enero de 2010

¡Cuán necesario es exhortar a los agonizantes a la confianza! »

« ¡Qué necesario es -decía Santa Teresa del Niño Jesús-, qué necesario es orar por los agonizantes! ¡Si lo entendiéramos bien! » Razón tenía ella para expresarse de esta suerte, pues a pesar de haber llevado una vida tan pura, percibía el sonido de una voz maldita que murmuraba a sus oídos: «¿Tienes seguridad de ser amada de Dios? ¿Ha venido El a decírtelo?» Con esto permaneció durante muchos días en un estado de angustia que no se puede explicar. «¡Padre mío -decía a su confesor Santa Juana de Chantal en su agonía-, os aseguro que los juicios de Dios son espantosos! » Preguntóle aquél si tenía miedo. - «No, respondió ella; mas os aseguro que los juicios de Dios son terribles.» Es el grito de la naturaleza en el último trance, es el pasmo de este momento decisivo, infinitamente solemne; es la angustia de una conciencia delicada, alarmada por su misma humildad. Un alma que vive en el Santo Abandono triunfará de este temor. No descuida medio alguno de completar su preparación, mas ante todo piensa en que va por fin a ver a su Padre, a su Amigo, a su Amado, a Aquel en quien ella ha puesto todas sus complacencias; el Dios de su corazón, al cual no ha cesado de dar su vida gota a gota; gusta recordar con una dulce emoción las innumerables pruebas de su amor, de sus misericordias, de sus inefables ternuras, y siente que ella le ama del fondo de su alma y que a su vez es aún mucho más amada. ¡Cuán feliz se considera pudiendo decir con el Salmista en esta hora tan seria y decisiva: «Vos sois mi Dios, y mi suerte está en vuestras manos!». En una palabra, ella ha vivido de amor y de confianza, muere en el amor y en la confianza. Después de una vida tan llena de penas interiores, Santa Juana de Chantal y San Alfonso de Ligorio tuvieron la más dulce muerte. Tal vez quiera Dios conservarnos sobre la cruz hasta el fin, mas no es raro ver a las almas que han practicado el abandono morir sin temor alguno, irse a la eternidad tranquilas y alegres, como un niño que entra en el hogar paterno, cual religioso que se dirige a cantar el Oficio. Tal fue el fin de la bienaventurada María Magdalena Postel: «En su muerte no encontramos debilidad alguna, ningún temor. Después de haber estado tan perfectamente sometida a la divina voluntad durante su larga carrera, no podía dejar de estarlo en el día decisivo. Sus horas postreras rebosan en calma, en confianza y en abandono. A la invitación del capellán para que ofrezca el sacrificio de su vida, responde: "Nada me cuesta, ¡hágase en todo la voluntad de Dios!" Maravilladas de su serenidad y sosiego, pregúntanle sus hijas si es feliz. "¡Que si soy feliz!" y su rostro se tomó radiante, parecía transparente como un alma que vuela al cielo, no cesando de unirse a su Amado por actos de fe y amorosas aspiraciones.» En esta hora decisiva nadie se encontrará sobradamente puro ni bastante rico en méritos. Es verdad, mas nada hay de tanta eficacia como el Santo Abandono para hacer del todo fructuosa la suprema prueba. ¡Cuánto se gana soportando con una amorosa paciencia el duro trabajo de la destrucción, recibiendo de la mano de Dios con filial confianza el golpe de la muerte! Esto formará un magnifico haz de méritos añadidos a otros muchos, y éste será el más cargado de buen grano. Es además una ofrenda muy agradable a la justicia divina, y quizá una satisfacción suficiente por nuestros pecados. Según San Alfonso, «aceptar la muerte que Dios nos presenta para conformarnos con su voluntad, es merecer una recompensa parecida a la de los mártires: éstos no son reputados por tales, sino en cuanto han aceptado los tormentos y la muerte para agradar a Dios. El que muere conformándose con la Divina Voluntad tiene una muerte santa, y el que muere en una mayor conformidad tiene una muerte más santa. Asegura el Padre Luis de Blosio que en la muerte, un acto de perfecta conformidad nos preserva no tan sólo del infierno, sino que también del purgatorio».

sábado, 16 de enero de 2010

Thomas Merton.....






“Puesto que soy católico, creo, por supuesto, que mi Iglesia me garantiza la más alta libertad espiritual. No sería católico si no lo creyera. No sería católico si la Iglesia fuera meramente una organización, una institución colectiva, con reglas y leyes que exigieran la conformidad externa de sus miembros. Veo las leyes de la Iglesia y todos los diversos modos como ejerce su autoridad de enseñanza y jurisdicción, como algo subordinado al Espíritu Santo y a la ley del amor. Sé que mi Iglesia no parece ser así a los que están fuera de ella: para ellos la Iglesia actúa sobre un principio de autoridad pero no de libertad. Se equivocan. En Cristo y en su Espíritu es donde se encuentra la verdadera libertad, y la Iglesia su Cuerpo, viviendo por su Espíritu” . Thomas Merton

viernes, 15 de enero de 2010

Necesidad de morir al pecado




El alma se une a Dios en la misma medida en que se le asemeja. Para que Dios la atraiga y la eleve es necesario que, en cierto modo, se identifique con ella. Por eso, cuando creó el alma de nuestros primeros padres, la hizo a su imagen y semejanza.

Según el plan divino, el hombre ocupa un lugar intermedio entre los ángeles, que son espíritus puros, y la materia corporal y está destinado a reflejar las perfecciones de Dios con mucha mayor perfección que la creación material:

‘Le has hecho poco menos que los ángeles y le has coronado de gloria y de honor (Ps., VIII, 6). En este himno, el salmista contempla con arrobamiento la obra divina tal como era en su primitiva belleza y dedica un canto a la gloria de Dios que se manifiesta en el universo: ‘¡Oh Yahvé, Señor nuestro, cuan magnífico es tu nombre en toda la tierra!’ (Ibid., 1).

El pecado de Adán deshizo este plan tan grandioso. El pecado ha destruido en el hombre el esplendor de la imagen divina y lo ha hecho incapaz de volver a unirse con Dios. Pero el Señor, en su infinita bondad, ha decidido reparar ‘maravillosamente’ el mal producido por el pecado: Mirabilius reformasti.

¿Y cómo podría realizarse semejante reparación? Ya lo sabéis: por la venida de un nuevo Adán, que es Jesucristo, cuya gracia, llena de misericordia, nos hace hijos de Dios, conformes a su imagen y aptos para la unión divina: Et sicut in Adam omnes moriuntur, ita et in Christo omnes vivificábuntur (I Cor., XV, 22).

El bautismo es el medio sagrado establecido por Dios para lavar el alma de la mancha del pecado original y depositar en ella el germen de la vida sobrenatural. ¿Qué secreto poder tiene el sacramento para obrar semejante prodigio? El poder siempre activo de la muerte y de la resurrección de Jesucristo, que engendra en el alma un estado de muerte y un estado de vida que se derivan enteramente del mismo Jesucristo. Así como ‘era preciso que el Mesías padeciese y entrase en su gloria’: Oportuit pati Christum et ita mirare in gloriam suam (Le., XXTV, 26), así también el cristiano debe asociarse espiritualmente a su muerte para poder recibir la vida divina.

De esta suerte, Cristo es a un tiempo el arquetipo y la fuente de nuestra santificación: ‘Si hemos sido injertados en El por la semejanza de su muerte, también lo seremos por la de su resurrección’ (Rom., VI, 5).

¿Qué es lo que debemos entender por esta muerte que la gracia del bautismo inaugura en nosotros? Debemos decir que pertenece, ante todo, al orden de la voluntad. Mediante la infusión de la gracia santificante y de la caridad, el bautismo orienta los afectos del alma hacia la posesión de Dios. Por el pecado original, el hombre se apartó radicalmente de Dios, que es su fin sobrenatural. El don de la caridad cambia y transforma esta disposición fundamental del alma, destruyendo el dominio que actualmente ejerce en ella el pecado y permitiéndole el acceso a la vida divina.

Es necesario observar, sin embargo, que no basta estar en gracia para quedar completamente muerto al triste poder de pecar. La gracia del bautismo no arranca de nuestra alma todas las malas raíces; de ellas proceden las que San Pablo llama ‘obras de la carne’: Opera carnis (Gal., V, 19).

Tampoco el sacramento de la penitencia, aunque destruye el imperio actual del pecado, llega a producir en nosotros una muerte completa. Los afectos, los hábitos enraizados, las complacencias más o menos consentidas se unen a las inclinaciones de la naturaleza para mantener vivas en nuestra alma las fuentes del pecado.

La muerte al pecado, que empieza en la justificación bautismal y se sostiene por la virtud del sacramento de la penitencia, no llega a realizarse plenamente sino mediante nuestros esfuerzos personales apoyados en la gracia. Estos esfuerzos deben obrar en nuestra alma un alejamiento voluntario, cada vez más activo, de todo aquello que en nosotros suponga un obstáculo para la vida sobrenatural.

Esta idea de la absoluta necesidad de renunciar a cuanto entorpezca en nosotros la justicia de Dios se encuentra enunciada a cada paso en las Epístolas. Y lo que nos dice San Pedro a este respecto no es sino un eco de la doctrina de San Pablo: Ut peccatis mortui justitiae vivamus (I Petr., II, 24). Y las palabras del uno y del otro son un comentario de las del divino Maestro: Nisi granum frumenti cadens in terrmn mortuum fuerit, ipsum solum manet (Jo., XII, 24-25).

Esta muerte es necesaria no como fin, sino como condición esencial de una vida nueva. Es indispensable que el grano de trigo muera en la tierra; pero, gracias a esta destrucción, brota de él una vida más bella, más perfecta y más fecunda.

Procuremos comprender bien el lenguaje de San Pablo.

La vida consiste en el poder de obrar por sí mismo. Decimos que un ser tiene vida cuando posee en sí mismo el principio de sus movimientos y cuando los ordena a su propia perfección. Por el contrario, si un ser ha perdido este poder, decimos que ha muerto. El Apóstol se complacía en emplear esta metáfora cuando hablaba del pecado y del imperio que en nosotros ejerce. El pecado, según él lo concibe, ‘vive’ en nosotros cuando nos domina de tal manera, que se convierte en el principio de nuestras acciones: Non ergo regnet peccatum in vestro mortáli corpore ut obediatis concupíscentiis ejus (Rom., VI, 12).

Por consiguiente, cuando el pecado es el principio inspirador de nuestras actividades, su imperio se establece en nosotros: ’somos siervos del pecado’, qui facit péccatum, servus est peccati (Ge, VIII, 34), y como ‘nadie puede servir a dos señores’ (Mt., VI, 24), al vivir en pecado, nos alejamos de Dios y ‘morimos para El’.

Por eso debemos tender al efecto contrario; es decir, a ‘morir al pecado’ a fin de ‘vivir para Dios’.

Nosotros practicamos voluntariamente esta muerte cuando nos oponemos al imperio que el pecado ejerce en nosotros y lo llegamos a quebrantar, hasta el punto de impedir que sea el móvil de nuestras acciones. A medida que rehúsa obedecer a las máximas del mundo, a las exigencias de la carne y a las sugestiones del demonio, el bautizado se va liberando gradualmente del pecado.

De esta suerte, él ‘muere al pecado’. A medida que esta liberación interior se consolida en el alma, permite que el cristiano se vaya sometiendo cada vez más a Cristo, a sus ejemplos, a su gracia y a su voluntad. Entonces es cuando Cristo se convierte en el principio que determina todas sus acciones, y su vida viene a ocupar el lugar que ocupaba el reino del pecado: ‘Haced cuenta de que estáis muertos al pecado, pero vivos para Dios, en Cristo Jesús’: Viventes Deo in Christo Jesu (Rom. VI, 11).

(Extraído de: “Jesucristo Ideal del Sacerdote” –
de Beato Don Columba Marmion

miércoles, 13 de enero de 2010

Un pequeño regalo para mi querida hermanita Teresa




16 de diciembre de 1937 - jueves

Ave María.

Después de una larga temporada (casi un año) pasada en casa de mis padres, reponiéndome de un achaque de mi enfermedad, vuelvo de nuevo a la Trapa para seguir cumpliendo mi vocación, que es solamente amar a Dios, en el sacrificio y en la renuncia, sin otra regla que la obediencia ciega a su divina voluntad.

Creo hoy cumplirla, obedeciendo sin votos y en calidad de oblato, a los superiores de la abadía cisterciense de San Isidro de Dueñas.

Dios no me pide más que amor humilde y espíritu de sacrificio.

Ayer, al dejar mi casa y mis padres y hermanos, fue uno de los días de mi vida que más sufrí.

Es la tercera vez que por seguir a Jesús abandono todo, y yo creo que esta vez fue un milagro de Dios, pues por mis propias fuerzas es seguro que no hubiera podido venir a la enfermería de la Trapa, a pasar penalidades, hambre en el cuerpo, debido a mi enfermedad y soledad en el corazón, pues encuentro a los hombres muy lejos. Sólo Dios..., sólo Dios..., sólo Dios. Ése es mi tema..., ése es mi único pensamiento.

Sufro mucho..., María, Madre mía, ayúdame.

He venido por varios motivos:

1º Por creer cumplir en el monasterio, mejor mi vocación de amar a Dios en la Cruz y en el sacrificio.

2º Por estar España en guerra, y ayudar a combatir a mis hermanos.

3º Para aprovechar el tiempo que Dios me da de vida, y darme prisa a aprender a amar su Cruz.

A lo que solamente aspiro en el monasterio es:

1º A unificarme absolutamente y enteramente con la voluntad de Jesús.

2º A no vivir más que para amar y padecer.

3º A ser el último, menos para obedecer.

Que la Santísima Virgen María, tome en sus divinas manos mis resoluciones y las ponga a los pies de Jesús, es lo único que hoy desea este pobre oblato.

16-12-1937

¿ Cual es mi vocacion?

El Papa junto al Padre Pio

sábado, 9 de enero de 2010

Frutos de la Eucaristía .Al recibirlo hay cambios reales en la persona y en toda la Iglesia.

El sacramento de la Eucaristía, como todo sacramento, es eficaz. Al recibirlo hay cambios reales en la persona que lo recibe y en toda la Iglesia aunque los cambios no se puedan palpar:

Acrecienta nuestra unión con Jesucristo.
Al comulgar recibimos a Jesucristo de una manera real y substancial. Es una unión real, no es un buen deseo o un símbolo. El sacramento de la Eucaristía es una unión íntima con Dios que nos llena de su Gracia.

"Quien come mi carne y bebe mi sangre está en mí y yo en él"
(Jn, 6,56).

Nos perdona los pecados veniales.
Para recibir a Jesús, es indispensable estar en estado de gracia y al recibirlo, la presencia de Dios dentro de nosotros hace que se borren las pequeñas faltas que hayamos tenido contra Él y recibimos la gracia para alejarnos del pecado mortal.

Fortalece la caridad, que en la vida diaria tiende a debilitarse.
El pecado debilita la caridad y puede hacernos creer que vivir el amor como Jesús nos lo pide es muy difícil, casi inalcanzable.

Sin embargo, Jesús ya sabía que nos costaría trabajo y que nos sentiríamos sin fuerzas para lograrlo, por eso quiso quedarse con nosotros en la Eucaristía para alimentarnos y ayudarnos fortaleciendo nuestra caridad.

La Eucaristía, siendo el mayor ejemplo de amor que podemos tener, transforma el corazón llenándolo de amor, de tal manera que quien la recibe es capaz de vivir la caridad en cada momento de su vida.

"Que nunca os falte, queridos jóvenes, el Pan eucarístico en las mesas de vuestra existencia. ¡De este pan podréis sacar fuerza para dar testimonio de vuestra fe!"
(Juan Pablo II. Queridísimos jóvenes)

Nos preserva de futuros pecados mortales.
Una persona que vive de acuerdo a la caridad, difícilmente cometerá faltas graves de amor a Dios.

Da unidad al Cuerpo Místico de Cristo que es la Iglesia.
Cada persona que recibe a Jesús en la Eucaristía se une íntimamente a Él, que es la cabeza de su Cuerpo Místico del que todos los cristianos formamos parte.
De esta manera, el cristiano que se une a Cristo en la Eucaristía, se une al mismo tiempo al resto de los cristianos miembros de su Cuerpo Místico. Por ésta razón, a la recepción de la hostia consagrada se le llama comunión, que significa común-unión o unión de toda la comunidad.

"Te pido que todos sean uno. Padre, lo mismo que tú estás en mí y yo en ti, que también ellos estén unidos a nosotros; de este modo, el mundo podrá creer que tú me has enviado. Yo les he dado a ellos la gloria que tú me diste a mí, de tal manera que puedan ser uno, como lo somos nosotros".
(Juan 17, 21-22.)


Fortalece a toda la Iglesia.
Por la misma unidad de los cristianos en el Cuerpo Místico de Cristo sucede que al fortalecerse uno de sus miembros con las gracias de la Eucaristía, se fortalece la Iglesia entera.

Entraña un compromiso en favor de los demás.
Al estar más unido al Cuerpo Místico de Cristo, aquél que recibe la Eucaristía, se hará más consciente de las necesidades de los otros miembros. Se identificará con los intereses de Cristo, sentirá el compromiso de ser apóstol, de llevar a Cristo a todos los hombres sin distinción y de ayudar en sus necesidades espirituales y materiales a los pobres, los enfermos y todos los que sufren.

Ultima misa del Padre Pio

lunes, 4 de enero de 2010

Padre Pío



Padre Pío, intercede por nosotros.

miércoles, 30 de diciembre de 2009

Thomas Merton y la Navidad

Existo bajo los árboles. Me escondo en el bosque por necesidad. Soy tanto un prisionero como un evadido. No puedo decir por que...



He considerado ir mas allá, pero no es practicable. No importa. Cuando uno comienza a envejecer, tanto el tiempo como los lugares no tienen ya el mismo significado
¿ Tengo un “día ”’? ¿ Paso mi “ día” en un lugar?.Sé que aquí hay árboles. Se que aquí hay pájaros. Por cierto conozco muy bien los pájaros pues hay parejas precisas de ellos ( dos por cada una de las veinte especies) ....

Comparto este lugar particular con ellos: formamos un equilibrio ecológico. Esta armonía le da a la idea de “lugar” una nueva configuración.
Respecto a los cuervos forman un patrón diferente. Son vociferantes y auto justificadores como los seres humanos. No son dos, son muchos. Se pelean entre sí y con los otros pájaros en un estado de guerra constante. También hay una ecología mental, un equilibrio viviente de espíritus en este rincón del bosque...


Aquí esta la vegetación profunda de esta foresta antigua en donde los pájaros iracundos de Isaías y Jeremías, cantan.

...En la disconformidad de la noche y el silencio una palabra se pronuncia: Misericordia. Esta rodeada por otras palabras de menor consecuencia: “ destruir la injusticia” “ lávame” “ purificar” “Conozco mi maldad”....


...Así quizás tenga una obligación de perseverar la calma, el silencio, la pobreza, el punto virginal de la nada pura que esta en el centro de todos los otros amores.Cultivo esta planta ,sin comentarios en medio de la noche y la riego con salmos y profecías en silencio. Se convierte en el más raro de todos los árboles del jardín, de una vez el árbol primordial del Paraíso, el axis mundi , el eje cósmico y la cruz....
Solo hay un árbol así, no puede multiplicarse, no es interesante.

Cantando el aleluya ...construido en el RE como en un sacramento, una presencia. Uno continua regresando al RE, como a un centro inevitable.

...Se están considerando proposiciones. Uno adoptara, claro esta nuevas melodías, de las cuales estará ausente la dignidad y así todos se sentirán cómodos.


...Los pájaros se acercan a sus nidos. Me siento en la fresca esterilla de paja en el suelo, considerando la cama en la cual pronto dormiré solo, bajo el icono de la Navidad.
Fray Louis.
Hermana America.

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Aqui estoy solo para Glorificar a Dios y hacerlo Amar.